(Evan Ellis) The conflict strengthens Beijing’s argument that the United States has proven dangerous and unpredictable, compelling other countries to strengthen their ties with Xi Jinping as a counterweight and to embrace his vision of a new global institutional order.

While the U.S. and Israeli attacks on Iran began in response to real strategic threats, and while both countries have demonstrated significant military prowess in their achievements, two troubling realities are becoming increasingly apparent:

First, the United States is stuck. Its impressive demonstrated capacity to destroy Iranian military infrastructure and leadership targets has not been enough to prevent a limited number of surviving drones, missiles, and other Iranian assets, deliberately dispersed in anticipation of conflict, from wreaking havoc on strategic targets in the region, including the effective closure of the Strait of Hormuz to the transit not only of oil, but also of fertilizers and other strategic materials.

Iran’s very ability to persist, despite US sanctions, is key to the regime’s strategy of blackmailing the world into forcing Washington to cease its attacks, on Tehran’s terms. In fact, this “strategic persistence” gives Iran a considerable advantage in deciding “when” to stop. Even if the United States wishes to declare “victory” and withdraw, it would be dangerous to leave Iran with control of the Strait of Hormuz and the influence over its neighbors and the international oil economy that this entails.

CHINA ES EL PRINCIPAL BENEFICIARIO ESTRATÉGICO DE LA GUERRA DE IRÁN

(Evan Ellis) El conflicto facilita el argumento de Beijing de que Estados Unidos se ha mostrado peligroso e impredecible, lo que obliga a otros países a fortalecer sus vínculos con Xi Jinping como contrapeso, y a acercarse a sus conceptos de un nuevo orden institucional global.

Aunque el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán respondió a amenazas estratégicas reales, y aunque ambos países han demostrado una significativa destreza militar en sus logros, dos realidades preocupantes son cada vez más evidentes:

Primero, Estados Unidos está atascado. Su impresionante capacidad demostrada para destruir infraestructuras militares iraníes y objetivos de liderazgo no ha sido suficiente para impedir que un número limitado de drones, misiles y otros activos iraníes sobrevivientes, deliberadamente dispersados en previsión del conflicto, cause estragos en objetivos estratégicos de la región, incluido el cierre efectivo del estrecho de Ormuz al tránsito no solo de petróleo, sino también de fertilizantes y otros materiales estratégicos. 

La mera capacidad de Irán para persistir, pese al castigo estadounidense, es clave en la estrategia del régimen de extorsionar al mundo para obligar a Washington a cesar en sus ataques, en los términos de Teherán. De hecho, esa “persistencia estratégica” otorga a Irán una ventaja considerable a la hora de decidir “cuándo” detenerse. Incluso si Estados Unidos desea declarar la “victoria” y retirarse, sería peligroso dejar a Irán con el control del estrecho de Ormuz y con la influencia sobre sus vecinos y sobre la economía petrolera internacional que eso implica.

Tampoco puede Estados Unidos arriesgar la continuidad en el poder del régimen dominado por el radical Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), aún más motivado a utilizar su uranio enriquecido y su conocimiento técnico para lanzarse hacia la obtención de un arma nuclear, como su herramienta definitiva tanto de venganza como de disuasión frente a futuros ataques estadounidenses.

No solo Estados Unidos está “atascado”, sino que el mayor beneficiario estratégico de la continuidad del conflicto es, posiblemente, la República Popular China.

En términos de narrativa y maniobras por la posición global, el conflicto facilita el argumento de China de que Estados Unidos se ha mostrado peligroso e impredecible, lo que obliga a otros países a fortalecer sus vínculos con la República Popular China como contrapeso, y a acercarse a sus conceptos de un nuevo orden institucional global, expresados en su Iniciativa de Gobernanza Global (GGI), como alternativa al legado del “orden internacional basado en reglas”. 

La iniciativa de paz de cinco puntos de China para el conflicto, en respuesta a una propuesta de Pakistán, tiene escasas posibilidades de éxito, pero refuerza la posición de Beijing como un actor “relevante” en la región y su postura “orientada a la paz”, en contraste con los daños percibidos por algunos en el enfoque militar estadounidense.

La continuidad del conflicto también aumenta la influencia de la República Popular China sobre Irán y sobre otros países de la región. China se ha convertido en el principal salvavidas de Irán, incluida la compra de aproximadamente el 80 % del petróleo del país. Incluso se cree que Beijing está suministrando perclorato de sodio a Irán, un componente crítico para sus cohetes de combustible sólido, que aparentemente aún sigue ensamblando. 

Después del conflicto, China estará bien posicionada para ayudar a reconstruir la infraestructura regional, no solo la de Irán, con quien mantiene este tipo de proyectos desde hace años, sino también potencialmente la de sus socios del Golfo Pérsico.

Como complemento de las oportunidades para que China avance en Oriente Medio, el conflicto también ha debilitado, posiblemente, a la OTAN, especialmente en torno al debate sobre el papel de sus socios en la reapertura del estrecho de Ormuz o en el mantenimiento de la seguridad en el Golfo Pérsico. En Asia, la guerra ejerce más presión económica y política sobre los rivales de China que sobre la propia Beijing. Japón y Corea, por ejemplo, dependen en gran medida del petróleo importado del Golfo Pérsico. 

Aunque China también se ve afectada por el aumento de los precios del crudo, ha reducido su exposición mediante la creación de reservas sustanciales antes del conflicto, fuentes alternativas no dependientes del Golfo —como rutas terrestres desde Rusia— y una menor dependencia del petróleo gracias a la electrificación de su economía.

Más allá de la energía, en el Indopacífico, la continuidad del conflicto con Irán amplía el margen de maniobra de China para actuar contra Taiwán y perseguir otros objetivos estratégicos. 

La obligación constante de Estados Unidos de dedicar fuerzas al Golfo Pérsico no solo agota las reservas de misiles de defensa aérea y otras municiones que podrían tardar años en reponerse por completo, sino que también ha obligado a Washington a desplazar activos clave fuera del Indopacífico, incluido un Grupo Anfibio de Marines, un Grupo de Combate de Portaaviones, así como baterías antiaéreas THAAD.

Además del agotamiento de arsenales y del desvío de activos, la continuidad del conflicto también brinda a China la oportunidad de observar y evaluar en acción las tácticas militares estadounidenses, así como de captar emisiones electrónicas y comunicaciones de bases y activos de Estados Unidos en la región, lo que podría proporcionar datos útiles para el Ejército Popular de Liberación (PLA) en un eventual conflicto con Washington en el Indopacífico en el futuro. Esto no significa necesariamente, sin embargo, que China vaya a capitalizar esa oportunidad.

Como contrapeso, la acción estadounidense también ha llevado a Beijing a actuar con cautela, tanto por la destreza militar demostrada por Washington al desmantelar con rapidez las capacidades militares iraníes, como por la naturaleza impredecible de la acción estadounidense. Además, China naturalmente estaría preocupada por los efectos económicos de lanzar una gran guerra en el Indopacífico, especialmente con los problemas preexistentes de su economía, combinados con la presión sobre la economía global derivada del conflicto. 

El impacto de la purga en la cúpula militar china, que incluyó al rival de Xi Jinping, Zhang Youxia, también podría llevarla a proceder con prudencia. Aunque la República Popular China busca públicamente poner fin al conflicto con Irán, su mayor prioridad es, posiblemente, la estabilidad, tanto en la región como en su relación con Estados Unidos. 

Incluso cuando China se beneficia de la continuidad del conflicto, está gestionando una serie de enormes riesgos estratégicos para sí misma. Entre ellos figuran las disrupciones económicas por los elevados precios del petróleo, así como una posible perturbación más amplia de la logística global y de las cadenas de suministro. De hecho, la orientación exportadora de la economía china la hace especialmente vulnerable a una menor demanda mundial de sus productos, algo que podría derivarse de una recesión global provocada por la guerra.

Más allá de los factores económicos, aunque China busca presentarse como mediadora y explotar el descontento con Estados Unidos por la guerra, su propia reputación también podría haberse visto dañada. La incapacidad de Beijing para defender a su aliado Irán, sumada a su similar abandono efectivo de Nicolás Maduro en Venezuela, refuerza la narrativa de que China ofrece oportunidades económicas, pero no es un socio fiable en tiempos de peligro militar.

La guerra también crea problemas para China en su relación con Estados Unidos. El conflicto ya obligó a posponer la cumbre prevista para marzo de 2026 entre el presidente Donald Trump y Xi Jinping en Beijing. Además, Washington ya había sancionado anteriormente a empresas chinas que apoyaban a Irán. 

Aunque la tensión entre China y Estados Unidos ha disminuido en meses recientes, la posibilidad de que la administración Trump incremente su foco sobre el papel chino en el sostenimiento de la maquinaria bélica iraní podría derivar en nuevas recriminaciones que desestabilicen una relación que Beijing desea preservar.

Aunque no existen buenas opciones para que Estados Unidos navegue los peligros estratégicos de la guerra con Irán, no debería retirarse, sino cambiar fundamentalmente de rumbo. Dejar a Irán indirectamente en control del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz y con la capacidad continua de amenazar a sus vecinos tras una intervención estadounidense obligaría a los Estados de la región, y a quienes dependen de su petróleo desde Asia hasta Europa, a “cerrar acuerdos” con el régimen iraní, algo que sería desastroso para los intereses estadounidenses y para la economía global. 

Sin un cambio de régimen, la dirigencia radical sobreviviente probablemente aceleraría el desarrollo de una capacidad nuclear para impedir futuros ataques estadounidenses de “cortar el césped”, y posiblemente también por venganza.

Aunque será costoso, Estados Unidos debe por lo tanto asegurar el fin del régimen radical iraní mediante un renovado acercamiento a sus aliados democráticos afines, tanto en la OTAN como en Asia, para terminar el trabajo “juntos”. Hacerlo puede requerir una dosis de humildad, mostrando respeto por sus socios de defensa y un compromiso de coordinar y compartir cargas con ellos en la solución. 

La coalición ampliada no debe centrarse únicamente en desgastar al ejército iraní o destruir infraestructura nacional, sino en empoderar a un régimen amistoso con Occidente, idealmente democrático, que considere en su interés abandonar el terrorismo, la extorsión económica y la búsqueda de armas nucleares.

Seguir ese camino de manera conjunta podría aportar beneficios adicionales al ayudar a Estados Unidos a forjar una nueva asociación con la OTAN y Asia basada en el respeto mutuo y la consulta compartida. En el proceso, será un paso importante para comenzar a restaurar el poder blando estadounidense como defensor de la democracia y los derechos, al tiempo que limita las ganancias estratégicas de China, pero dentro de un entorno abierto al compromiso económico y político legítimo de todos.

Fuente: https://www.infobae.com/america/opinion/2026/04/06/china-es-el-principal-beneficiario-estrategico-de-la-guerra-de-iran/

CHINA LAUNCHES HUMAN RESEARCH PROGRAM TO SUPPORT LONG-DURATION SPACE MISSIONS

The new initiative focuses on astronaut health, lunar exploration, and medical advancements for life in space and on Earth.

China is preparing to launch a major human research program focused on the long-term health and survival of astronauts as the country advances its ambitions for orbital operations and future lunar exploration, reports Xinhua News Agency, a BRICS TV partner.

The initiative will begin accepting research proposals on April 1. The program aims to develop a comprehensive “human space atlas” and establish a dedicated research database, generating findings that could improve astronaut well-being during long-duration missions while also contributing to public health on Earth.

The research will focus on how microgravity affects bones and muscles, as well as the broader physiological impacts of extended space travel. Scientists will examine changes in cardiovascular function, metabolism, cognitive performance, and aging, including the effects experienced after returning to Earth. The studies will involve human samples, cells, and organoid models.

The new initiative comes as China accelerates preparations for a crewed lunar landing by 2030 and increases the frequency of long-duration missions. According to the source, these advances are contributing to new approaches in the study of cardiovascular health, neurodegenerative diseases, aging, and pharmaceutical testing.

CHINA LANZA UN PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN HUMANA PARA APOYAR MISIONES ESPACIALES DE LARGA DURACIÓN

La nueva iniciativa se centra en la salud de los astronautas, la exploración lunar y los avances médicos para la vida en el espacio y en la Tierra.

China se prepara para lanzar un importante programa de investigación humana centrado en la salud y la supervivencia a largo plazo de los astronautas, a medida que el país avanza en sus ambiciones de operaciones en órbita y futura exploración lunar, informa Xinhua News Agency, socio de TV BRICS.

La iniciativa comenzará a aceptar propuestas de investigación a partir del 1 de abril. El programa tiene como objetivo desarrollar un completo “atlas espacial humano” y establecer una base de datos de investigación dedicada, generando hallazgos que podrían mejorar el bienestar de los astronautas durante misiones de larga duración, al tiempo que contribuyen a la salud pública en la Tierra.

La investigación se centrará en cómo la microgravedad afecta a los huesos y músculos, así como en los impactos fisiológicos más amplios de los viajes espaciales prolongados. Los científicos examinarán cambios en la función cardiovascular, el metabolismo, el rendimiento cognitivo y el envejecimiento, incluidos los efectos experimentados después del regreso a la Tierra. Los estudios involucrarán muestras humanas, células y modelos organoides.

La nueva iniciativa se produce mientras China acelera los preparativos para un alunizaje tripulado para 2030 y aumenta la frecuencia de misiones de larga duración. Según la fuente, estos avances están contribuyendo a nuevos enfoques en el estudio de la salud cardiovascular, las enfermedades neurodegenerativas, el envejecimiento y las pruebas farmacéuticas.
https://tvbrics.com/es/news/china-lanza-un-programa-de-investigaci-n-humana-para-apoyar-misiones-espaciales-de-larga-duraci-n/

CHINA CHANGES ALLIES: NOW AIMS TO INCREASE IMPORTS FROM THE EU AND DISTANCES ITSELF FROM THE US

Chinese Commerce Minister Wang Wentao has announced plans to expand imports from the European Union.

China has made a significant shift in its global trade strategy, demonstrating a clear intention to strengthen its economic relationship with the European Union while reducing its dependence on the United States.

According to statements by Chinese Commerce Minister Wang Wentao, Beijing is prepared to “actively expand” imports from the European bloc.

He also hopes the EU will relax controls on high-tech exports to China, avoiding the politicization of trade issues.

These statements were made during a meeting with European Trade Commissioner Maroš Šefčovič on the sidelines of a World Trade Organization (WTO) meeting in Cameroon. Wang stressed that China hopes the EU will approach its development “rationally and objectively” and that both sides will properly manage frictions and differences, jointly promoting the expansion of bilateral relations in trade and economics.

CHINA CAMBIA DE ALIADOS: AHORA PRETENDE AUMENTAR LAS IMPORTACIONES DESDE LA UE Y SE DISTANCIA DE EE.UU.

El ministro de Comercio chino, Wang Wentao, ha comunicado que expandirá las importaciones desde la Unión Europea.

China ha dado un giro significativo en su estrategia comercial global al mostrar una clara intención de fortalecer su relación económica con la Unión Europea, al tiempo que reduce su dependencia de Estados Unidos.

Según declaraciones del ministro de Comercio chinoWang Wentao, Pekín está dispuesto a “expandir activamente” las importaciones desde el bloque europeo.

Asimismo, espera que la UE relaje los controles sobre las exportaciones de alta tecnología hacia China, evitando politizar las cuestiones comerciales.

Estas declaraciones se produjeron durante un encuentro con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, en el marco de una reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Camerún.

Wang subrayó que China espera que la UE aborde su desarrollo “de manera racional y objetiva” y que ambos lados gestionen adecuadamente las fricciones y diferencias, promoviendo conjuntamente la expansión de las relaciones bilaterales en comercio y economía.

Este movimiento se enmarca en un contexto global más amplio, marcado por el deterioro de las relaciones entre China y Estados Unidos desde el inicio de la Administración Trump.

En 2025, las importaciones chinas desde EEUU cayeron alrededor de un 14-15% interanual, mientras que las exportaciones chinas hacia el país norteamericano sufrieron un desplome aún mayor, cercano al 20%.

La causa principal de esta tendencia ha sido el endurecimiento arancelario estadounidense, que ha acelerado un proceso de ‘desconexión’ entre ambas potencias.

La combinación de estos factores sugiere un cambio estratégico: Pekín busca diversificar sus socios comerciales, reduciendo la exposición a las tensiones con Washington y potenciando vínculos con mercados más receptivos, como el europeo.

Lo cierto es que esta política podría abrir nuevas oportunidades para empresas europeas en sectores clave como la tecnología, la maquinaria avanzada y los bienes de consumo.

Mientras, China ganaría acceso a productos y conocimientos que impulsen su crecimiento interno.

Por otra parte, el giro hacia Europa también tiene un componente diplomático: al pedir que las relaciones comerciales no se politicen, China busca crear un entorno más estable y predecible para los negocios internacionales.

Además, al enfatizar la necesidad de abordar las fricciones de manera conjunta, Pekín intenta proyectar una imagen de socio confiable frente a Bruselas, en contraste con la dinámica más conflictiva que mantiene con Washington.

De tal manera, con Trump y su guerra comercial, China se encuentra en un período donde busca construir y asentar alianzas comerciales.

Mientras el comercio con Estados Unidos se enfría, la Unión Europea se perfila como un socio estratégico clave, capaz de ofrecer estabilidad, acceso a tecnología avanzada y oportunidades de inversión mutua.

Este cambio refleja no solo decisiones económicas, sino también un reposicionamiento geopolítico que podría marcar la agenda global de comercio en los próximos años.

Fuente: https://www.elespanol.com/sociedad/20260330/china-cambia-aliados-ahora-pretende-aumentar-importaciones-ue-distancia-eeuu/1003744189435_0.html

Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area

Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS

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