China exigió este martes que sean protegidos sus intereses económicos en Venezuela, luego de conocerse informaciones que apuntan a que el nuevo acuerdo petrolero entre Caracas y Washington podría afectar campos en los que han participado empresas estatales del gigante asiático.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó durante una rueda de prensa que los derechos e intereses legítimos de su país en Venezuela deben ser resguardados.

La reacción de Beijing se produjo después de que distintos medios informaran que una compañía estadounidense podría asumir el control de varios campos petroleros venezolanos anteriormente operados por las estatales chinas Sinopec y CNPC. El eventual cambio estaría relacionado con el acuerdo promovido por la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

Guo evitó confirmar que se vaya a producir un traspaso en el control de esos yacimientos y señaló que el Gobierno chino había tomado conocimiento de las informaciones difundidas sobre la materia.

El portavoz recalcó además que la cooperación entre China y Venezuela se encuentra amparada por el derecho internacional y por las legislaciones de ambos países. Asimismo, defendió que las relaciones económicas y comerciales entre Estados deben desarrollarse bajo principios de igualdad y beneficio mutuo.

China mantiene desde hace años una presencia relevante en el sector energético venezolano. Empresas estatales como CNPC y Sinopec han participado en proyectos de exploración y producción de hidrocarburos, como parte de los estrechos vínculos económicos construidos entre Beijing y Caracas.

La advertencia china surge después de que Estados Unidos y Venezuela anunciaran un acuerdo petrolero que otorgaría a Washington control sobre más del 20% de las reservas de crudo venezolanas.

El entendimiento fue alcanzado casi ocho meses después del acercamiento entre el Gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez y la administración de Trump, proceso iniciado tras la captura de Nicolás Maduro durante una operación estadounidense realizada en enero.

Rodríguez informó que el acuerdo tendrá una vigencia de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos considerados estratégicos, cuyo potencial probado alcanzaría los 65.000 millones de barriles de petróleo.

El convenio también establece como objetivo elevar la producción hasta superar los 1,5 millones de barriles diarios, en momentos en que Venezuela intenta aumentar la explotación de sus importantes reservas energéticas y atraer nuevas inversiones.

Desde la captura de Maduro, Washington ha ejercido una fuerte influencia sobre el Gobierno encabezado por Rodríguez y ambos países restablecieron sus relaciones diplomáticas después de más de dos décadas de distanciamiento.

El acercamiento también ha incluido una flexibilización de las sanciones estadounidenses y la suscripción de nuevos acuerdos con inversionistas. Sin embargo, la recuperación económica derivada de estos cambios todavía no se habría traducido en mejoras significativas para la vida cotidiana de la población venezolana.

El nuevo escenario abre además interrogantes sobre el futuro de los intereses chinos en la industria petrolera venezolana, mientras Beijing demanda que cualquier modificación derivada de los acuerdos entre Caracas y Washington respete los derechos de sus empresas y los compromisos previamente establecidos. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)