La Administración Nacional de Regulación Financiera de China (NFRA) ha instruido a sus principales instituciones bancarias a informar de inmediato sobre su exposición crediticia en Venezuela. La medida surge como una respuesta de emergencia tras la «Operación Resolución Absoluta» ejecutada por Estados Unidos, que culminó con la detención de Nicolás Maduro y ha puesto en jaque miles de millones de dólares en inversiones chinas.
ALERTA EN EL SISTEMA BANCARIO CHINO
Pekín busca evaluar el impacto de la crisis en préstamos otorgados principalmente a través del Banco de Desarrollo de China y otras entidades estatales. Según reportes financieros, la deuda pendiente de Venezuela con el gigante asiático se estima entre US$ 10.000 y US$ 12.000 millones a inicios de 2026. El regulador teme que el cambio de régimen y el control estadounidense sobre PDVSA provoquen impagos o la anulación de contratos de suministro de crudo que servían como respaldo de estos créditos.
DURA RESPUESTA DIPLOMÁTICA
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China calificó la operación militar como una «violación flagrante del derecho internacional» y exigió la liberación inmediata de Maduro y su esposa, Cilia Flores. El portavoz Lin Jian advirtió que Washington no puede actuar como el «policía del mundo» y enfatizó que Pekín defenderá sus intereses legítimos y la validez de las deudas contraídas por el Estado venezolano, independientemente de quién ostente el poder.
SEGURIDAD ENERGÉTICA EN RIESGO
Para China, Venezuela representa un socio estratégico que provee entre el 4% y 5% de sus importaciones totales de petróleo. La intención declarada de la administración Trump de redirigir el crudo venezolano hacia refinerías en el Golfo de México amenaza directamente la seguridad energética de Pekín, que durante dos décadas construyó una red logística y tecnológica en el país sudamericano para sortear, precisamente, la influencia de Washington.
TENSIÓN GEOPOLÍTICA REGIONAL
Este viraje financiero y diplomático posiciona a Venezuela como el epicentro de una «Guerra Fría» moderna en América Latina. Mientras Estados Unidos busca restaurar la Doctrina Monroe para expulsar influencias no hemisféricas, China refuerza su rol como «socio para todo clima», utilizando su capacidad de financiamiento flexible para mantener su huella en una región que considera vital para su expansión global.
ENVIOS A CHINA SUSPENDIDOS POR QUINTO DÍA
Por quinto día consecutivo, Venezuela ha paralizado todos sus embarques de crudo destinados a China, su principal comprador histórico. Según documentos internos de PDVSA y datos de seguimiento marítimo de Reuters, la captura de Nicolás Maduro y el endurecimiento del bloqueo naval estadounidense han clausurado las rutas hacia Asia, dejando a la estadounidense Chevron como el único canal de exportación operativo en el país.
La detención de los envíos hacia el mercado asiático ha generado un efecto dominó en la infraestructura petrolera. Los tanques de almacenamiento terrestre en los terminales de José y Bajo Grande se encuentran en su capacidad máxima, lo que amenaza con forzar un cierre técnico de los pozos de producción si no se evacuan los inventarios a la brevedad.
EL ROL ESTRATÉGICO DE CHEVRON
Amparada por una licencia especial de Washington, Chevron es hoy la única empresa autorizada para cargar y exportar crudo venezolano hacia refinerías en Estados Unidos. Tras una breve pausa de cuatro días por motivos de seguridad, la petrolera confirmó el regreso de su personal y la normalización de sus operaciones, consolidándose como el actor central de la industria bajo la supervisión de la administración Trump.
BLOQUEO A LA «FLOTA FANTASMA»
El cerco impuesto por el Pentágono ha inutilizado los esquemas opacos que utilizaba el chavismo para abastecer a China. Aunque una decena de buques logró zarpar en «modo oscuro» a principios de enero con 12 millones de barriles, el control actual de las aguas territoriales por parte de la Marina de EE.UU. ha frenado cualquier nuevo intento de navegación hacia clientes orientales.
Diciembre ya había registrado los niveles de exportación más bajos en 17 meses. En el escenario actual, PDVSA enfrenta el riesgo de un desplome histórico en su producción si se mantiene el veto a las ventas hacia China, país que absorbía la mayor parte del flujo energético para saldar deudas millonarias con Pekín. La Casa Blanca ha sido clara: el objetivo es que los activos petroleros retornen prioritariamente al control de empresas estadounidenses. (NP-Gemini-Uno-Infobae)



