China conmemora este 1 de julio el 105° aniversario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), en un año marcado por importantes hitos históricos y estratégicos para el país.

La celebración coincide con el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), considerado una pieza clave para avanzar hacia la meta de convertir a China en un país socialista plenamente modernizado para 2035, uno de los principales objetivos del presidente Xi Jinping.

En los días previos al aniversario, Xi realizó una gira por la provincia de Shandong, donde llamó a reforzar la seguridad alimentaria, impulsar el desarrollo rural y emprender una “nueva Larga Marcha”, en referencia a la histórica campaña militar que consolidó el liderazgo de Mao Zedong y cuyo 90° aniversario se conmemorará el próximo 22 de octubre.

Durante su recorrido por comunidades agrícolas, el mandatario subrayó que garantizar el abastecimiento de alimentos sigue siendo una prioridad nacional y pidió a los funcionarios fortalecer su compromiso con el bienestar de la población.

Xi también destacó que, tras 105 años de historia, el Partido Comunista ha guiado a China hacia importantes transformaciones y aseguró que el país avanza con confianza en la construcción de un Estado socialista moderno.

MODERNIZACIÓN

El nuevo Plan Quinquenal contempla como prioridades el desarrollo tecnológico, la modernización industrial, la autosuficiencia en sectores estratégicos, la innovación, la seguridad nacional y un crecimiento económico de mayor calidad.

La llamada “Visión 2035” de Xi Jinping busca consolidar una economía más avanzada, fortalecer la capacidad científica y tecnológica del país y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

Especialistas consideran que esta nueva etapa será determinante para medir el éxito del actual liderazgo chino.

FORTALEZAS Y DESAFÍOS

Para el analista español Xulio Ríos, el Partido Comunista llega a este aniversario con una posición sólida, aunque enfrenta un escenario complejo marcado por la competencia estratégica con Estados Unidos y la necesidad de mantener la estabilidad económica y social.

A su juicio, el principal reto consiste en cumplir los objetivos de modernización hacia 2035 sin perder estabilidad política ni capacidad de crecimiento.

Por su parte, la académica Victoria Tin-bor Hui, de la Universidad de Notre Dame, sostiene que Xi Jinping considera haber acercado a China a su objetivo de recuperar un lugar central en el escenario internacional.

Sin embargo, advierte que persisten importantes desafíos internos, como el menor crecimiento económico, la crisis del sector inmobiliario, el envejecimiento de la población, el desempleo juvenil y la elevada deuda de los gobiernos locales.

En el ámbito internacional, agrega que China ha incrementado su influencia global, pero también enfrenta una creciente competencia y desconfianza por parte de Estados Unidos y otras potencias occidentales.

Entre las tareas pendientes del proyecto político de Xi también figuran la reunificación con Taiwán y la aspiración de convertir a China en la principal potencia mundial.

Mientras tanto, el Partido Comunista inicia un nuevo año de funcionamiento con el desafío de combinar crecimiento económico, estabilidad política, innovación tecnológica y una mayor proyección internacional en un contexto global cada vez más competitivo. (NP-ChatGPT-La Tercera)