El avance de la inteligencia artificial (IA) comienza a modificar las expectativas de los trabajadores sobre el futuro del empleo. En Chile, aunque existe preocupación por el efecto que estas tecnologías podrían tener sobre determinados puestos de trabajo, una proporción importante de las personas consultadas considera que la IA también puede generar nuevas oportunidades laborales.

Una encuesta de Ipsos realizada en 31 países muestra que el 46% de los consultados a nivel global cree que la inteligencia artificial provocará la pérdida de numerosos empleos durante los próximos cinco años. La percepción refleja la incertidumbre que acompaña la rápida incorporación de herramientas automatizadas y sistemas de IA en distintas actividades económicas.

Las expectativas sobre el impacto personal son menores. A nivel mundial, un 13% considera probable perder su empleo debido a la inteligencia artificial durante los próximos cinco años, mientras un 9% piensa que podría conseguir uno nuevo gracias a esta tecnología.

La inquietud, sin embargo, convive con expectativas positivas. El 27% de los encuestados globalmente estima que la IA podría generar nuevas oportunidades de empleo, una señal de que su expansión no es percibida exclusivamente como una amenaza para el mercado laboral.

En Chile, las perspectivas muestran un escenario particularmente favorable frente a la posibilidad de encontrar nuevas oportunidades asociadas a estas tecnologías. De acuerdo con la infografía, un 37% de los consultados considera probable obtener un nuevo empleo gracias a la IA durante los próximos cinco años.

La cifra ubica a Chile entre los países donde existe mayor expectativa respecto de las posibilidades laborales vinculadas con esta transformación tecnológica. En el indicador sobre una eventual pérdida personal del empleo por efecto de la IA, el país registra un 16%.

Las diferencias entre países son significativas. En varias economías emergentes existe una mayor expectativa de que la inteligencia artificial pueda abrir oportunidades laborales, mientras que las respuestas recogidas en otros mercados reflejan posiciones más cautelosas.

El fenómeno también presenta particularidades dentro de América Latina. Según los datos de la encuesta, el 53% de los latinoamericanos considera que la IA provocará la pérdida de numerosos puestos de trabajo durante los próximos cinco años.

Cuando la pregunta se traslada a la situación laboral personal, la percepción de riesgo disminuye considerablemente. Un 16% de los latinoamericanos cree que podría perder su propio empleo como consecuencia de la inteligencia artificial.

En contraste, un 33% estima que podría conseguir un nuevo trabajo gracias a esta tecnología. La diferencia entre ambos indicadores revela una característica de la percepción regional: existe mayor preocupación por las consecuencias generales de la IA sobre el mercado laboral que por la posibilidad de perder personalmente el empleo.

Chile reproduce parcialmente ese comportamiento. Mientras existe inquietud por los efectos generales de la automatización, las expectativas individuales muestran también confianza en las oportunidades que podría generar la incorporación de nuevas tecnologías.

La encuesta refleja así una mirada ambivalente sobre una transformación que ya comienza a modificar distintas actividades productivas. La inteligencia artificial es asociada simultáneamente con el desplazamiento de determinadas funciones y con la creación de nuevas posibilidades de empleo.

Los resultados corresponden a percepciones y expectativas de las personas encuestadas, por lo que no constituyen una proyección del número de empleos que efectivamente serán creados o eliminados por la inteligencia artificial. Su principal aporte es mostrar cómo trabajadores y ciudadanos anticipan los posibles efectos de esta tecnología sobre el mercado laboral y sobre sus propias perspectivas profesionales.

En el caso chileno, los datos sugieren que la preocupación por el impacto de la IA no impide observar oportunidades. El desafío estará en determinar hasta qué punto esas expectativas se traducen en nuevos puestos de trabajo y cómo las capacidades de los trabajadores se adaptan a un mercado laboral cada vez más influido por la automatización y las herramientas de inteligencia artificial. (NP-ChatGPT-Emol)