Los cancilleres de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y de Perú, Hugo de Zela, encabezaron ayer jueves la tercera reunión del Comité Binacional de Cooperación Migratoria. En este espacio de diálogo político y técnico, ambos países reafirmaron su compromiso para enfrentar de manera coordinada la dinámica migratoria en la frontera común, con especial énfasis en la promoción de flujos ordenados y seguros, el desarrollo del capital humano y la lucha conjunta contra el crimen organizado transnacional.
Durante el encuentro virtual, en el que también participaron los subsecretarios Patricio Torres y Félix Denegri, se acordó priorizar una mejora sustantiva en el funcionamiento del complejo fronterizo Chacalluta-Santa Rosa. En la instancia, la delegación chilena presentó detalles del Plan Escudo Fronterizo, estrategia que contempla la construcción de zanjas, muros de hasta cinco metros de altura y un incremento del despliegue militar para contener los ingresos irregulares en la zona norte del país.
Esta iniciativa surge en un contexto donde la migración en Chile se ha duplicado desde 2017, representando actualmente el 8% de la población total según el INE, con una estimación de 330.000 personas en situación irregular. A pesar de que los ingresos por pasos no habilitados han descendido un 54% respecto a la crisis de hace cuatro años, el Gobierno busca consolidar el control fronterizo frente a la llegada de ciudadanos extranjeros, mayoritariamente de nacionalidad venezolana.
Cabe destacar que, según datos de la OIM, cerca de un millón de venezolanos residen actualmente en Chile. La mayoría de esta comunidad se encuentra integrada a la sociedad y genera un impacto económico relevante, aportando un 1,03% a los ingresos fiscales del Estado, lo que equivale al 0,15% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
