El Ministerio de Defensa anunció en Punta Arenas una serie de proyectos destinados a renovar y modernizar capacidades de las Fuerzas Armadas, con especial énfasis en el extremo austral y la proyección hacia la Antártica. Las iniciativas abarcan material aéreo, terrestre y naval, además de infraestructura y capacidades logísticas. Texto pegado

Entre las medidas destaca el inicio del proceso para reemplazar los aviones F-5 Tigre III de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), que acumulan cinco décadas de servicio en el país. La futura sustitución supone no solo seleccionar una nueva aeronave de combate, sino también desarrollar infraestructura, sistemas de mantenimiento, entrenamiento, logística, comunicaciones y otros componentes necesarios para sostener su operación.

La planificación anunciada contempla asimismo la renovación de los helicópteros Bell UH-1H y, a futuro, de la capacidad de transporte aéreo estratégico que actualmente cumplen los C-130 Hércules. Este último componente resulta especialmente relevante para trasladar personal, equipos y carga a grandes distancias y mantener la conectividad con zonas australes.

En el ámbito naval, se proyecta incorporar nuevas capacidades de patrullaje aéreo de largo alcance durante 2027. El objetivo es ampliar la vigilancia sobre los extensos espacios marítimos australes y mejorar la integración de la información obtenida por aeronaves con unidades navales y sistemas de mando y control.

El Ejército, en tanto, fue autorizado a avanzar en la modernización de los Leopard 1 desplegados en Magallanes y a estudiar una renovación progresiva de sus capacidades terrestres. Esta planificación considera sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras y nuevas herramientas de observación y respuesta.

Uno de los ejes del programa será la infraestructura necesaria para sostener las nuevas capacidades. Los planes consideran nuevas bases militares y mejoras en la infraestructura portuaria naval de Punta Arenas, entendidas como elementos necesarios para garantizar abastecimiento, mantenimiento, comunicaciones y despliegue de las unidades.

La planificación también alcanza a la presencia chilena en la Antártica. Entre las iniciativas anunciadas se encuentra mejorar las condiciones operacionales de la pista Teniente Marsh, con la finalidad de extender aproximadamente dos meses la temporada de vuelos. A ello se agregan el fortalecimiento de la Base Presidente Eduardo Frei Montalva y mejoras en el muelle de Bahía Fildes.

Estas obras buscan reforzar la cadena logística entre el territorio continental y las instalaciones antárticas, donde las capacidades de transporte, infraestructura y comunicaciones son fundamentales para mantener actividades durante períodos más prolongados.

Los planes consideran además una eventual participación del Cuerpo Militar del Trabajo en proyectos de conectividad austral. Este tipo de infraestructura puede tener un uso dual, al facilitar tanto las actividades civiles como el despliegue y abastecimiento de las Fuerzas Armadas en territorios de difícil acceso.

Según los antecedentes entregados por el ministro de Defensa, Fernando Barros, el sector quedó excluido del ajuste presupuestario de 3% y durante 2026 la inversión destinada a capacidades estratégicas será cercana al doble de la registrada el año anterior.

Los proyectos anunciados implican procesos que podrían extenderse durante varios años, debido a que la incorporación de nuevos sistemas requiere definir requerimientos, seleccionar y adquirir equipamiento, adaptar instalaciones y formar a tripulaciones, técnicos y personal encargado de su operación.

El conjunto de iniciativas apunta a articular las capacidades aéreas, navales y terrestres con infraestructura, logística y sistemas de información. De concretarse la planificación anunciada, el proceso determinará parte importante de la configuración de la presencia militar chilena en Magallanes y de su apoyo a las operaciones nacionales en la Antártica durante las próximas décadas. (NP-ChatGPT-Zona Militar/Rodolfo Neira G)