Chile avanza en la actualización de su normativa de semaforización, marcando una transformación significativa luego de más de 30 años sin modificaciones estructurales. El proceso busca adaptar la gestión del tránsito a las nuevas tecnologías y responder de mejor manera a los crecientes niveles de congestión en las ciudades.

El secretario ejecutivo de la Unidad Operativa de Control de Tránsito, Pedro Vidal, explicó que el eje central de esta modernización es la incorporación de inteligencia artificial. Según detalló, el sistema se organiza en tres niveles: una red de sensores con cámaras para medir flujos vehiculares, mecanismos automatizados que ajustan en tiempo real la duración de las luces y un análisis de datos masivos que permite detectar patrones de congestión.

Dentro de las innovaciones, destaca el proyecto “Green Light”, desarrollado en colaboración con Google, el cual utiliza algoritmos para optimizar los tiempos de espera en intersecciones. Esta herramienta permite realizar ajustes precisos de segundos en los ciclos semafóricos, mejorando la fluidez del tránsito sin afectar la seguridad vial.

Las autoridades sostienen que esta modernización permitirá una gestión más eficiente del tráfico urbano, con decisiones basadas en datos en tiempo real y una mejor capacidad para anticipar y mitigar episodios de alta congestión en las principales ciudades del país. (NP-ChatGPT-Cooperativa)