Chile atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Las personas de 60 años o más alcanzaron 3.665.028 en 2024, equivalentes al 19,8% de la población residente, según antecedentes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) recogidos en un informe sobre las características de este grupo etario.
La cifra refleja una transformación significativa de la estructura poblacional del país. En 1992, los mayores de 60 años representaban solo el 9,7% de los habitantes, proporción que se ha duplicado en poco más de tres décadas.
Del total de personas mayores registrado en 2024, 2.036.940 son mujeres y 1.628.088 hombres, diferencia que se acentúa progresivamente en las edades más avanzadas debido, entre otros factores, a la mayor esperanza de vida femenina.
La evolución desde 1992 muestra además dos tendencias que avanzan en direcciones opuestas. Mientras la población de 60 años o más aumentó desde 1.293.314 personas en 1992 a 3.665.028 en 2024, el grupo de niños y adolescentes de entre 0 y 14 años disminuyó desde 3.907.005 a 3.274.648 en el mismo período.
El cambio produjo un hito demográfico: por primera vez, las personas mayores de 60 años superan numéricamente a los menores de 15 años. Actualmente existen 111,9 personas mayores por cada 100 menores, según los antecedentes presentados.
El envejecimiento tampoco se distribuye de manera uniforme en el territorio. La Región Metropolitana concentra 1.392.757 personas mayores, equivalentes al 38% del total nacional. Sin embargo, proporcionalmente son Ñuble, con 23,3%; Valparaíso, con 22,9%; y Los Ríos, con 21,7%, las regiones donde este segmento tiene mayor peso dentro de la población.
Los antecedentes permiten también caracterizar las condiciones sociales y económicas de las personas mayores. Un 28,5% declaró haber estado ocupado durante la semana anterior a la medición, mientras un 28,3% se encuentra en situación de discapacidad.
En materia de vivienda y composición de los hogares, un 27,5% vive en hogares integrados por dos o más personas de 60 años o más, mientras un **16,5% pertenece a hogares unipersonales sin presencia de servicio doméstico.
A ello se agregan desafíos relacionados con movilidad, conectividad y condiciones habitacionales. Un 17,7% declara dificultades para caminar o subir escaleras, un 6,9% no tiene conexión a internet y un 4,1% reside en viviendas que presentan algún grado de hacinamiento. Más del 60%, además, se identifica como jefe o jefa de hogar.
El proceso no solo implica que aumente la población mayor, sino también que envejezca el propio grupo de personas de edad avanzada. El fenómeno, denominado “envejecimiento de la vejez”, se observa en el crecimiento de quienes tienen 80 años o más.
Este segmento representa actualmente el 16,2% de las personas mayores, con 593.010 habitantes. Las proyecciones demográficas indican que hacia 2070 los mayores de 80 años podrían superar los tres millones.
Las estimaciones muestran que la transformación de la estructura etaria continuará profundizándose durante las próximas décadas. Las personas de 60 años o más representarían un 26,4% de la población en 2035, un 36,5% en 2050 y podrían llegar al 50,1% en 2070.
El escenario plantea desafíos para las políticas públicas en áreas como pensiones, salud, vivienda y cuidados. También incrementa la necesidad de desarrollar sistemas de apoyo de largo plazo, adaptar las ciudades y servicios a una población de mayor edad y generar condiciones que permitan conservar autonomía e integración social durante el envejecimiento.
El cambio demográfico supone, además, una presión creciente sobre la organización de los cuidados. Una población con mayor proporción de personas de edad avanzada y una menor presencia relativa de niños y jóvenes obliga a proyectar las necesidades de atención sanitaria, dependencia, protección social y financiamiento previsional para las próximas décadas. (NP-ChatGPT-Emol)
