Chile despertó, estúpido

Chile despertó, estúpido

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Mis primeras líneas sean para agradecer la invitación de El Libero a ser columnista semanal.

Hace más de un mes, cuando las encuestas lo daban como ganador, le advertí a Joaquín Lavín que para él era más fácil ganarle la presidencial a Jadue que la primaria a Sichel. Agregué que Chile jamás elegirá un presidente comunista (pareciera que tampoco uno de la actual UDI). Cuando me pidió, a pocos días de la primaria, que le grabara un video, sospeché que mi análisis era correcto. Por cierto que lo grabé, nobleza obliga. El resultado del fin de semana no me sorprendió.

Nadie que proponga instalar el modelo venezolano en Chile será elegido presidente en estas elecciones. Hoy día los paraísos que ofrece la izquierda radical la gente los puede ver a diario en los medios de comunicación o a través de las redes sociales, como es el caso cubano. Antes, esos “paraísos” terrenales se podían ocultar. Así lo hizo el socialismo fascista y los socialismos reales en la época de la Guerra Fría. Solo así podían eternizarse por largos años esas dictaduras.

Por eso, los partidarios del PR, el PPD y el PS -que obviamente quieren volver al gobierno- y no la derecha de las tres comunas donde ganó el Rechazo, salieron en masa a votar por Boric para dejar en el camino a Jadue. No fueron a votar por el mal menor, votaron por el candidato que en realidad quieren apoyar. Hace rato que está claro que no se sienten cómodos con las candidaturas nonatas de Narváez o Provoste. La derecha, más desorientada y sin rumbo que nunca, creía que una abuela que repartía cada cierto tiempo el 10% de los ahorros de la previsión de todos los chilenos podía llegar a ser Presidente. Otros se compran departamentos en Miami por si ganaba Jadue. Qué poco conocen el país real.

El problema es que la izquierda radical en Chile jugó al solitario desde el estallido delincuencial del 18 de octubre hasta la elección de los convencionales. No había partner con quien jugar. Las directivas de Chile Vamos y la Concertación se fueron a dormir y además ahora también toman siesta. Viven de un pasado que ya no volverá. Por favor, no cometan el error de confundir el estallido delincuencial con esa masiva marcha ciudadana ocurrida días después. Tuvo una transversalidad política y social nunca vista. De un mensaje político tremendo, que no es del caso analizar en esta columna.

Pero afortunadamente, Chile despertó. Sí, mis amigos, Chile despertó a partir de la segunda vuelta para gobernadores. El triunfo de Orrego como gobernador en la RM (y futuro candidato presidencial para el 2026) generó el quiebre. Despertó la centro derecha y la centro izquierda democrática. Fue la gente con sus votos, y no sus incapaces directivas partidistas, las que generaron la energía política para sentar las bases de esta Neoconcertación. Yo de ahí soy. Hoy con Sichel, mañana con Orrego.

Sí, ¿aún no se dan cuenta? Nos “concertamos” virtualmente a través del voto para evitar que Chile siga en manos de esta izquierda vinculada al Foro de Sao Paulo. Esta izquierda latinoamericana que bajo un Neocomunismo llega al poder democráticamente y la destruye para entronizarse en el poder sostenida por la corrupción y el narcotráfico. Es por eso que no puedo estar más optimista del futuro.

Pocos países son capaces de salir por un camino institucional después de haber vivido un estallido delincuencial dirigido y financiado por los narcos. A vista y paciencia de todos llamaron semanas después del 18/O a “coronar” la Plaza Italia. Esa expresión se usa en las zonas populares cuando llega la droga a su destino final. Lanzan fuegos artificiales y se comienza a repartir la droga. Aún pueden ver en YouTube con qué ingenuidad la prensa cubrió la masiva marcha de ese día: “La Plaza Italia se parecía al puerto de Valparaíso para el año nuevo”.

Los empresarios, usando su lenguaje empresarial, deben entender que ha nacido una Newco. Este nuevo referente ciudadano, que nace entre medio del Covid, no es presencial, es virtual. Lo que busca es la construcción de un país más justo y con más oportunidades para todos. Terminar con los abusos, las malas prácticas, la destrucción del medio ambiente, respetar a las comunidades, entre muchas otras cosas. Para sacar el país adelante, sigan invirtiendo en Chile y dejen de sacar sus platas al extranjero. Eso hicieron los argentinos hace muchas décadas. Lo que está en juego en Chile hoy no es imitar a Venezuela, es irnos por la vía argentina, que es finalmente tan nefasta como la venezolana.

Se que no faltarán después de esta columna los trasnochados de siempre que me recordarán el Chile de ayer cuando la derecha se “entregó” a Eduardo Frei. Chile cambió y para bien. Qué tiene que ver el Chile de la Guerra Fría, con el Chile post Gobierno Militar. Quiero ser muy sincero. Siento mucha más distancia política con muchos de la derecha de hoy, que con varios DC e incluso de la izquierda democrática. La misma distancia que conocí en Jaime, entre los duros y los blandos durante el Gobierno Militar.

Tan sola actuó todo este tiempo la izquierda radical por falta de liderazgo en la derecha y la izquierda democrática, que nos dejaron instalado este Circo Constitucional, ya que Chile Vamos -que repartió los cupos a lo compadre y sin ninguna estrategia para ganar más convencionales- no consiguió ni siquiera el tercio. En todo caso, hay que estar muy tranquilos, porque si ese circo es capaz de redactar una Constitución coherente en el plazo que le dimos los chilenos, quiere decir que los milagros existen. Está claro que gente seria y trabajadora sí lo podía hacer. Como obviamente nos pedirán más tiempo porque las arduas jornadas de trabajo serán insuficientes para redactarla, desde ya propongo que se los demos. Eso sí, con un plebiscito en que le preguntemos a la ciudadanía, que ellos dicen representar, por lo tanto, nada que temer. Alternativa A: Con sueldo. Alternativa B: Sin sueldo.

Volviendo a lo del fin de semana. Ya se instaló una nueva energía política. Todas las elecciones tienen energías. Hay que saber descubrirlas, para poder encausarlas. Mi formación ingenieril me permitió ser siempre muy riguroso en la estrategia electoral, en la planificación política. Mi Gurú fue Jaime. Ustedes saben que hablo con él. Por eso decidí volver a llamar a James.

Siempre nos comunicamos a través de unos papelitos amarillos. Le pedí que me mandara uno para reenviárselo a Sebastián Sichel después de su notable triunfo del fin de semana. Me puso:

1.- Cambio vs. más de lo mismo.

2.- Chile despertó, estúpido.

3.- No olvidar armar la Lista de la Clase Media. (El Líbero)

Pablo Longueira

 

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