Chile registró una desaceleración en su proceso de transición energética y descendió al puesto 20 del Índice de Transición Energética (ETI) 2026 elaborado por el Foro Económico Mundial, en un escenario marcado por el primer retroceso global en la preparación para adoptar energías limpias en la última década.
Aunque el país aumentó su puntaje en un 1,3% respecto del año anterior, el avance fue insuficiente para mejorar su posición en el ranking internacional. Pese a ello, Chile se mantiene como el segundo mejor evaluado de América Latina y el Caribe, solo por detrás de Brasil.
El informe atribuye el estancamiento a brechas estructurales relacionadas con una menor estabilidad de las políticas públicas, condiciones menos favorables para la inversión y una limitada capacidad para transformar la innovación en proyectos concretos. A ello se suman desafíos en materia de sostenibilidad, seguridad energética, equidad y financiamiento.
Entre los aspectos positivos, el país continúa consolidando su liderazgo en generación de energías renovables. Más del 60% de la capacidad eléctrica instalada proviene de fuentes limpias y, entre 2014 y 2024, la nueva capacidad renovable aumentó un 175%. Además, durante 2024 el 17,5% del consumo energético final fue abastecido por energías renovables.
Sin embargo, el reporte advierte que este crecimiento no se ha reflejado con la misma intensidad en el consumo total de energía, ya que sectores como el transporte, la industria y la calefacción siguen dependiendo principalmente de combustibles fósiles, limitando el avance de la transición.
El director de Energía del Foro Económico Mundial, Roberto Bocca, señaló que el proceso no está retrocediendo, sino fragmentándose, con países y sectores avanzando a ritmos distintos. En ese contexto, subrayó la necesidad de fortalecer la inversión en infraestructura, capital y tecnologías que permitan extender la transición más allá del sistema eléctrico y mantener su impulso en el largo plazo. (NP-ChatGPT-Perplexity-El Mercurio-ETI-Agencias)
