El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile anunció la materialización de un aporte de ayuda humanitaria destinado a Cuba, con el fin de mitigar los efectos de la severa crisis energética y el desabastecimiento que afecta a la isla. La colaboración se canalizará a través de Unicef, utilizando recursos del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza, administrado por la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID). El enfoque principal de esta intervención será garantizar la continuidad de servicios críticos como el suministro de agua, la atención de salud y la nutrición, priorizando el bienestar de niños, niñas y adolescentes.+1

En su declaración oficial, la Cancillería expresó su solidaridad con el pueblo cubano ante la “catástrofe humanitaria” que atraviesa, señalando que la situación se ha visto agravada por el endurecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. El Gobierno de Chile aprovechó la instancia para reiterar su rechazo a las sanciones unilaterales, argumentando que estas medidas impactan directamente en la calidad de vida de las personas. Esta acción se enmarca en la Ley N° 20.138, la cual faculta al Presidente de la República a destinar hasta US$5 millones anuales para iniciativas globales contra la pobreza mediante organismos de Naciones Unidas.

La decisión de utilizar un organismo multilateral como Unicef permite a La Moneda operativizar la ayuda sin gestionar directamente con el régimen cubano, respondiendo así a las críticas de sectores de la oposición que cuestionaban el apoyo a una dictadura. Al mismo tiempo, este mecanismo busca evitar represalias directas por parte de la administración estadounidense en el actual contexto de tensiones regionales. Con este paso, Chile se suma a países como México en la provisión de suministros esenciales para intentar contener el colapso social derivado de la falta de combustible y energía eléctrica en el país caribeño. (NP-Gemini-Emol)