El Ministerio de Relaciones Exteriores anunció este sábado el cierre de la Embajada de Chile en Irán, medida que comenzará a regir el próximo 31 de agosto y que responde a razones de seguridad y a una reorganización de los recursos destinados a las representaciones diplomáticas en el extranjero.

La Cancillería explicó que el término de las funciones y actividades de la misión diplomática en Teherán busca optimizar los recursos disponibles para cumplir los objetivos de la política exterior del Gobierno. A ello se suman consideraciones preventivas relacionadas con las condiciones de seguridad existentes en Medio Oriente.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, la decisión también pretende garantizar la protección de los funcionarios destinados en la capital iraní y de sus familias, ante los riesgos derivados de la situación que enfrenta el país.

A partir del 31 de agosto, las gestiones consulares que hasta ahora correspondían a la representación chilena en Teherán serán asumidas por el Consulado de Chile en Ankara, Türkiye.

La Cancillería enfatizó que el cierre de la embajada no significa la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Chile y la República Islámica de Irán. Ambos países mantendrán sus vínculos pese al término de las operaciones de la representación chilena en territorio iraní.

De acuerdo con antecedentes del Gobierno, la decisión fue comunicada formalmente a las autoridades iraníes mediante una nota diplomática entregada por la Cancillería al encargado de negocios de ese país.

Entre los factores considerados también se encuentra el reducido nivel de actividad consular registrado durante los últimos años en Irán. La comunidad chilena residente en ese territorio es mínima, lo que disminuye la demanda por servicios de la representación diplomática.

El Ejecutivo también tomó en consideración el deteriorado panorama económico iraní, estimando que mantener la operación de la embajada no se justificaría desde el punto de vista de la eficiencia administrativa y la distribución de los recursos disponibles.

A esas razones se agregan las condiciones de seguridad, que, según el Gobierno, podrían representar un riesgo para la integridad de los funcionarios diplomáticos y sus familias.

La Cancillería señaló además que otros países latinoamericanos, entre ellos México y Uruguay, han adoptado medidas similares respecto de sus representaciones diplomáticas ante el escenario existente en Irán. (NP-ChatGPT-Emol)