Chile y Estados Unidos avanzaron en una nueva etapa de las negociaciones destinadas a mejorar las condiciones de ingreso de las exportaciones nacionales al mercado estadounidense. El Gobierno chileno busca aumentar la cantidad de productos exentos del arancel de 12,5%, aunque las autoridades advirtieron que las conversaciones continúan abiertas y todavía no existe un acuerdo definitivo.

La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, explicó que Washington presentó una primera oferta de acceso al mercado, propuesta que está siendo analizada y discutida por los equipos negociadores de ambos países.

Actualmente, el 53% de las exportaciones chilenas a Estados Unidos, medidas en valor, ingresa con arancel cero, mientras otro 40,7% está afecto al gravamen de 12,5%. El objetivo de Chile es ampliar el primer grupo mediante nuevas excepciones.

Durante las conversaciones fueron revisadas cerca de 900 líneas arancelarias, con un análisis producto por producto. Entre los sectores considerados se encuentran salmones, frutas y hortalizas, productos de madera, vinos y sal.

Estévez recalcó que la reciente instancia no tenía como propósito cerrar las negociaciones, sino avanzar en el análisis técnico de las condiciones comerciales. La autoridad calificó el proceso como serio y técnico y señaló que ambas delegaciones continuarán trabajando sobre las propuestas presentadas.

Para solicitar nuevas exclusiones arancelarias, Chile expuso tres argumentos principales ante Estados Unidos. Uno de ellos corresponde a la contraestacionalidad de determinados productos, especialmente las frutas, que permiten abastecer al mercado estadounidense durante períodos en los que disminuye su producción interna.

Un segundo argumento está relacionado con aquellos productos cuya producción estadounidense resulta insuficiente para satisfacer la demanda doméstica. La subsecretaria mencionó como ejemplo el salmón, debido a que la oferta interna de Estados Unidos no alcanzaría para responder durante todo el año a los niveles de consumo.

El tercer planteamiento se concentra en productos cuya menor disponibilidad podría generar consecuencias negativas para la propia economía estadounidense. Para respaldar estas solicitudes, la delegación chilena entregó información técnica y antecedentes económicos proporcionados por los gremios exportadores.

La subsecretaria evitó anticipar cuáles de los productos actualmente afectos al 12,5% podrían obtener una exención. Explicó que corresponde ahora a Estados Unidos revisar los antecedentes entregados por Chile y elaborar una nueva propuesta durante las próximas semanas.

Estévez también defendió la importancia del Tratado de Libre Comercio entre ambos países, vigente desde 2004. Según explicó, pese al nuevo arancel estadounidense, el acuerdo continúa entregando ventajas competitivas a las exportaciones nacionales frente a productos provenientes de países que no cuentan con un TLC con Washington.

La autoridad utilizó como ejemplo el vino. Mientras el producto chileno tiene una base arancelaria de cero debido al acuerdo comercial y sobre ella se aplica el nuevo gravamen, exportaciones equivalentes provenientes de países sin un tratado deben enfrentar su arancel base además de las nuevas cargas establecidas por Estados Unidos.

Frente al actual escenario, el Gobierno chileno ha evaluado como alternativas mantener las condiciones existentes, negociar nuevas excepciones o recurrir a mecanismos internacionales de solución de controversias. La administración optó por privilegiar las conversaciones directas con Washington.

Estévez descartó por ahora llevar la controversia a tribunales internacionales y mencionó que Brasil es el único entre los países afectados que ha optado por ese camino. Según afirmó, una acción de esas características no se encuentra actualmente entre las alternativas consideradas por Chile.

La subsecretaria también aseguró que las diferencias públicas surgidas dentro del Gobierno respecto de la relación comercial con Estados Unidos no formaron parte de las reuniones. Según indicó, la contraparte estadounidense conoce una posición común del Ejecutivo orientada a obtener mejores condiciones para los exportadores nacionales.

Otro de los asuntos considerados ante un eventual acuerdo corresponde a la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso. Estévez explicó que Chile podría asumir el compromiso de enviar al Congreso una legislación destinada a impedir el ingreso de ese tipo de bienes, siguiendo disposiciones que ya forman parte de acuerdos alcanzados por Estados Unidos con otros países.

La autoridad descartó, en tanto, que las negociaciones comerciales hayan incluido materias geopolíticas o relacionadas con la soberanía chilena. En particular, afirmó que un eventual proyecto de cable submarino con participación china no fue abordado durante los dos días de conversaciones.

El proceso continuará dentro de dos semanas con una nueva ronda de carácter virtual. En caso de que las partes consigan avances suficientes, posteriormente podría desarrollarse una reunión presencial destinada a acercar posiciones y eventualmente alcanzar un acuerdo. (NP-ChatGPT-Emol)