La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) redujo su estimación de crecimiento para la economía chilena durante 2026, proyectando una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,6%, frente al 2% que anticipaba en abril. Para 2027, en tanto, espera una recuperación hasta 2,2%.
De concretarse estas cifras, Chile se ubicaría entre las economías de menor crecimiento de América del Sur durante este año. Solo Bolivia, con una expansión prevista de 0,5%, y Uruguay, con 1,5%, presentarían un desempeño inferior.
La revisión se produce en un escenario de desaceleración regional. Para América del Sur, la Cepal proyecta que el crecimiento disminuirá desde 2,9% en 2025 hasta 2,4% en 2026, afectado por un menor dinamismo de la demanda externa, mayores precios de la energía y espacios fiscales y monetarios más restringidos.
Para 2027, el organismo anticipa una recuperación moderada de América del Sur hasta 2,6%, apoyada por una progresiva normalización de los mercados internacionales de hidrocarburos y condiciones financieras algo más favorables.
En el conjunto de América Latina y el Caribe, la Cepal mantuvo su previsión de crecimiento de 2,2% para 2026, después del 2,4% registrado en 2025. Para el próximo año estima una expansión de 2,5%.
El organismo advirtió que, de cumplirse estas proyecciones, la región completaría cinco años creciendo a un promedio cercano al 2,3%, ritmo que considera insuficiente para incrementar sostenidamente el ingreso por habitante y reducir las brechas de desarrollo.
Además de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y mayores presiones sobre los mercados energéticos, la Cepal identifica problemas estructurales detrás del bajo crecimiento latinoamericano: escasa inversión, débil aumento de la productividad, menor generación de empleo formal y persistente informalidad laboral.
El secretario ejecutivo del organismo, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que la estabilidad macroeconómica alcanzada por la región debe utilizarse como base para elevar la inversión y productividad, avanzar en la formalización de las economías y generar empleos de mayor calidad.
En cuanto al escenario mundial, la Cepal proyecta un crecimiento de 2,9% en 2026, que sería el más bajo desde 2022, en un contexto donde las tensiones geopolíticas, los costos energéticos y las condiciones financieras internacionales continúan representando riesgos para las economías emergentes. (NP-ChatGPT-Pulso)
