El informe “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”, elaborado por la Comisión de la CEPAL sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo, plantea que el sistema internacional atraviesa una transformación estructural que obliga a América Latina a redefinir su inserción internacional y fortalecer su capacidad de actuar con mayor autonomía estratégica.
El documento fue presentado en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Santiago, y estuvo encabezado por los copresidentes de la comisión, la expresidenta de Chile Michelle Bachelet y el expresidente de Colombia Iván Duque. La instancia fue convocada por el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, y reunió a trece expertos provenientes de distintos sectores políticos, académicos y económicos de la región.
OCHO RUPTURAS QUE TRANSFORMAN ESCENARIO MUNDIAL
El estudio sostiene que el orden internacional surgido tras la II Guerra Mundial está siendo reemplazado por un escenario marcado por la competencia entre grandes potencias, el debilitamiento del multilateralismo y una creciente fragmentación política y económica.
En lugar de hablar de “tendencias”, la comisión utiliza el concepto de “rupturas”, argumentando que los cambios ya dejaron de ser graduales para convertirse en transformaciones profundas y permanentes.
Entre las principales rupturas identificadas destacan:
- debilitamiento del sistema multilateral y del orden internacional basado en reglas;
- creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China;
- retroceso de la globalización tradicional y reconfiguración de las cadenas de suministro;
- aceleración de la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial y la digitalización;
- debilitamiento de la democracia y aumento de la polarización política;
- expansión del crimen organizado transnacional;
- crisis climática y pérdida del consenso internacional para enfrentarla;
- persistencia de las brechas de productividad, innovación y crecimiento en América Latina.
Según la comisión, estas transformaciones modificarán las relaciones internacionales durante las próximas décadas y exigirán nuevas estrategias de desarrollo para la región.
DIEZ RECOMENDACIONES PARA UNA NUEVA INSERCIÓN INTERNACIONAL
Frente a este escenario, el informe propone diez líneas de acción destinadas a fortalecer la posición internacional de América Latina y el Caribe:
- impulsar una integración regional más efectiva;
- fortalecer las instituciones democráticas;
- aumentar la productividad mediante innovación, ciencia y tecnología;
- acelerar la transición energética aprovechando el potencial regional en minerales críticos, energías renovables y biodiversidad;
- desarrollar infraestructura física y digital;
- coordinar políticas regionales frente al crimen organizado;
- promover una mayor diversificación productiva;
- fortalecer el capital humano mediante educación y formación tecnológica;
- ampliar la cooperación internacional en materias estratégicas;
- construir políticas de Estado capaces de trascender los ciclos electorales.
El documento sostiene que la región posee ventajas competitivas relevantes, como sus reservas de cobre, litio, agua dulce, biodiversidad, energías renovables y producción de alimentos, pero advierte que esos activos solo generarán desarrollo si van acompañados de instituciones sólidas y una estrategia regional coordinada.
DUQUE: “INFORME PARA LOS PRÓXIMOS 30 AÑOS”
En conversación con La Tercera, Iván Duque explicó que el trabajo no busca entregar recomendaciones coyunturales, sino constituirse en una hoja de ruta de largo plazo para América Latina.
El exmandatario colombiano señaló que el uso del concepto de “rupturas” refleja que el mundo ya no vive una simple transición, sino un cambio acelerado del equilibrio internacional.
“Estamos ante un cambio que se aceleró y fue mucho más brusco de lo que muchos podían prever. El debilitamiento del multilateralismo, el retroceso democrático y la ruptura del consenso climático muestran que ya no hablamos de fenómenos temporales, sino estructurales”, afirmó.
“NO ALINEAMIENTO ACTIVO”
Uno de los conceptos centrales del informe es el denominado “no alineamiento activo”, estrategia que propone evitar dependencias rígidas respecto de cualquiera de las grandes potencias.
Según Duque, América Latina debe construir relaciones pragmáticas con Estados Unidos, China, Europa y otras regiones, priorizando siempre los intereses propios.
El exmandatario sostuvo que con Estados Unidos existen vínculos históricos basados en valores democráticos, inversión y cooperación en seguridad, mientras que con China predominan las relaciones comerciales.
“No se trata de someterse a una potencia ni a otra, sino de mantener la flexibilidad necesaria para defender nuestros propios intereses sin renunciar a nuestros principios”, sostuvo.
DEMOCRACIA Y CRIMEN ORGANIZADO
El informe advierte que la polarización política constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo de América Latina y plantea que la región necesita construir consensos básicos capaces de sostener políticas públicas de largo plazo.
Duque sostuvo que temas como la competitividad, la creación de empleo, la seguridad y el combate al crimen organizado no deberían transformarse en materias de disputa ideológica.
“La seguridad es un bien público democrático. No es de izquierda ni de derecha”, afirmó.
En esa línea, el estudio propone avanzar hacia una mayor cooperación regional entre organismos policiales, sistemas judiciales y agencias de inteligencia para enfrentar organizaciones criminales transnacionales.
El expresidente recordó que América Latina concentra aproximadamente el 8% de la población mundial, pero cerca del 30% de los homicidios registrados en el planeta, una cifra que evidencia la magnitud del desafío regional.
REGIÓN CON VENTAJAS ESTRATÉGICAS
La CEPAL sostiene que América Latina enfrenta una oportunidad inédita derivada de la transición energética y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
La región concentra una parte significativa de las reservas mundiales de litio, cobre y otros minerales críticos, además de importantes recursos hídricos, biodiversidad y capacidad para producir energías renovables.
Sin embargo, el informe advierte que esas ventajas solo podrán transformarse en desarrollo económico si los países logran aumentar su productividad, mejorar la calidad institucional, atraer inversión, fortalecer la integración regional y consolidar políticas públicas estables que permitan aprovechar el nuevo contexto geopolítico.
Más que entregar respuestas definitivas, la comisión plantea un marco estratégico destinado a orientar el desarrollo de América Latina durante las próximas tres décadas, en un escenario internacional cada vez más competitivo y menos predecible. (NP-ChatGPT-La Tercera-Informe CEPAL)
