En una decisión que marca un giro en su estrategia financiera de las últimas décadas, el Banco Central de Chile concretó la compra de más de US$1.000 millones en oro durante el mes de febrero. La operación, confirmada por la entidad presidida por Rosanna Costa, responde a una tendencia global de los institutos emisores por buscar refugio ante la creciente incertidumbre geopolítica y el estallido de conflictos internacionales.
La incorporación de este activo representa un cambio significativo respecto a la política iniciada a fines de los años 90, cuando el organismo comenzó a desprenderse de sus reservas de oro. Tras esta adquisición, los depósitos del metal precioso saltaron de US42milloneseneneroaUS1.108 millones al cierre de febrero, lo que equivale a un incremento del 2.513% en el balance institucional.
Desde el Banco Central explicaron que la medida busca mejorar la diversificación de riesgos del portafolio nacional. Según señalaron, el valor estratégico del oro como activo de refugio permite fortalecer la protección del patrimonio fiscal frente a escenarios de estrés financiero y episodios de volatilidad externa, los cuales se han vuelto más frecuentes y complejos en el panorama económico actual.
PESO EN LAS RESERVAS TOTALES
Pese a la magnitud de la compra, el metal precioso representa actualmente una fracción acotada de las reservas totales del banco, alcanzando el 2,2% del balance general. No obstante, la acción alinea a Chile con el comportamiento de otros bancos centrales del mundo que han vuelto a valorar la seguridad que ofrece este metal precioso frente a las fluctuaciones de las monedas internacionales. (NP-Gemini-Emol)
