El Ministerio de Hacienda, liderado por Jorge Quiroz, anunció la inclusión de una suspensión temporal del IVA en la compra de viviendas por un lapso de 12 meses dentro del Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional. La medida busca dar salida a un stock histórico de 100 mil viviendas nuevas sin vender, en un contexto donde el déficit habitacional del país alcanza las 500 mil unidades. Según el Ejecutivo, la venta ágil de estas unidades es prioritaria para estabilizar el mercado.
Desde el sector privado, gremios como la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y consultoras inmobiliarias recibieron positivamente la noticia, recordando que la aplicación de este impuesto en 2014 elevó los precios en más de un 12%. Expertos de Colliers estiman que la eliminación del gravamen podría traducirse en una reducción cercana al 10% en el costo de adquisición, facilitando que familias de clase media califiquen para créditos hipotecarios que hoy les resultan inalcanzables.
Sin embargo, analistas de Inciti e Ingevec advierten que el traspaso de este beneficio al precio final podría ser parcial, situándose en rangos de entre el 3% y 4% debido a presiones de costos y estructuras de mercado. Existe, además, una preocupación transversal por la “ralentización” de las ventas durante el debate legislativo, ya que los compradores podrían postergar sus decisiones a la espera de que la ley entre en vigencia, por lo que los actores del mercado exigen celeridad en la tramitación.
Finalmente, la industria insiste en que la suspensión del IVA debe complementarse con la extensión del subsidio a la tasa hipotecaria, medida heredada de la administración anterior que ha mostrado alta efectividad. Empresas del sector recalcan que el principal obstáculo sigue siendo el alto ahorro previo (pie) exigido por los bancos, sugiriendo que el fortalecimiento de garantías estatales y subsidios directos a la demanda son herramientas esenciales para una recuperación integral del mercado. (NP-Gemini-Pulso)
