Una grave denuncia conocida esta semana en el Colegio Almondale de San Pedro de la Paz, Región del Biobío, volvió a encender las alertas por el uso de inteligencia artificial para manipular fotografías de estudiantes y generar imágenes de connotación sexual.
Cerca de las 9:00 horas del lunes, la directora del establecimiento recibió antecedentes sobre una situación que ya era comentada por estudiantes en los pasillos. Según la denuncia, un alumno de primero medio mantenía en su teléfono cerca de dos mil fotografías de compañeras que habrían sido modificadas mediante herramientas de inteligencia artificial para otorgarles contenido sexual.
El episodio se suma a otros casos conocidos recientemente en establecimientos educacionales del país. Durante julio, la Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía de O’Higgins iniciaron indagatorias por el presunto almacenamiento, producción y distribución de material pornográfico infantil por parte de alumnos del Instituto O’Higgins de Rancagua.
Anteriormente también generó repercusión el caso de estudiantes del colegio Saint George’s, quienes utilizaron inteligencia artificial para alterar fotografías de compañeras.
La reiteración de este tipo de situaciones ha abierto interrogantes sobre la preparación de las comunidades educativas para enfrentar los riesgos derivados de nuevas tecnologías capaces de generar o modificar imágenes con altos niveles de realismo.
El director del Laboratorio de Convivencia del Instituto de Bienestar Socioemocional de la Universidad del Desarrollo (UDD), Jorge Varela, sostuvo que una de las falencias que arrastra desde hace años el sistema escolar es la falta de programas sólidos sobre sexualidad y afectividad.
El especialista advirtió que estas materias suelen tener una presencia insuficiente tanto en los establecimientos educacionales como en las conversaciones familiares, pese a las inquietudes que existen entre niños y adolescentes.
Los nuevos casos ponen así nuevamente en discusión la necesidad de abordar en las comunidades escolares no solo la educación sexual y afectiva, sino también el consentimiento, la privacidad y el uso responsable de herramientas digitales e inteligencia artificial. (NP-ChatGPT-Emol)
