El presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, salió al paso de las acusaciones que vinculan a la colectividad con una supuesta operación para favorecer a la empresa China Mobile en el proyecto del cable submarino. En declaraciones emitidas este miércoles, Carmona descartó de manera “clara y tajante” que el partido haya ejercido presiones a través del subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen, ambos militantes comunistas que lideraron las tratativas con los ejecutivos del gigante asiático. El dirigente acusó la existencia de un “infundio absoluto” que busca caricaturizar la labor del PC dentro del Estado.
La controversia ha escalado debido a los registros de viajes a Shanghái realizados por Araya y exfuncionarios de la Subtel, sumado al escándalo de licencias médicas que terminó con la renuncia de asesores clave. Carmona argumentó que es “perverso” marcar la militancia de una autoridad para cuestionar su desempeño profesional y político, señalando que la relación de Chile con China trasciende por mucho las fronteras del PC. “Todos saben que China tiene más amigos que militantes del Partido Comunista; veamos las delegaciones que van”, ironizó, apuntando a que los intereses comerciales con el país asiático son transversales en la política chilena.
Respecto al abrupto quiebre del traspaso de mando protagonizado por el presidente electo José Antonio Kast, Carmona manifestó su inquietud por lo que considera una señal autoritaria:
- Unilateralidad: El dirigente advirtió que el retiro de Kast de las mesas de trabajo podría ser un adelanto de una forma de gobernar “unilateral” en la fijación de la agenda pública.
- Clima Político: Calificó el hecho como “serio” y advirtió que, de mantenerse esta actitud, el país enfrentará una situación “muy complicada día por día” debido a la naturaleza compleja de la contingencia nacional.
- Defensa de la Gestión: Carmona insistió en que el PC tiene un “sentido de la ubicación” y que no interfiere en las misiones soberanas del Estado, las cuales son definidas por el Gobierno en su conjunto y no por una sola colectividad.
Mientras Carmona defiende la probidad de sus militantes, la oposición y el equipo de Kast mantienen el foco en las reuniones de lobby registradas y el impacto que estas gestiones tuvieron en la relación con Estados Unidos. La defensa del PC surge en un momento donde la “trama del cable” se ha convertido en el principal obstáculo para un traspaso de mando ordenado, sumando ahora la arista de la influencia ideológica en las decisiones estratégicas de telecomunicaciones. (NP-Gemini-Emol)
