El cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago, se refirió al proyecto de ley denominado “Escucha su corazón”, iniciativa que propone que las mujeres escuchen los latidos del embrión o feto antes de acceder a un aborto en los casos permitidos por la legislación vigente. El religioso sostuvo que, más que la mujer, quienes deberían escuchar esos latidos son los médicos, reafirmando su postura contraria a la interrupción del embarazo.

En una entrevista con Desde la Redacción de La Tercera, Chomali señaló que el debate en torno a la iniciativa ha provocado una fuerte polarización y reconoció que una publicación realizada por él en redes sociales sobre esta materia contribuyó a la división, situación de la que manifestó arrepentirse al considerar que no favoreció el diálogo.

El arzobispo reiteró su rechazo a la ley que permite el aborto en tres causales y afirmó que, desde su experiencia pastoral, el acompañamiento integral a mujeres que enfrentan embarazos complejos puede influir en la decisión de continuar con la gestación. En ese sentido, destacó la importancia del apoyo médico, psicológico, espiritual y económico para quienes atraviesan situaciones como una violación, malformaciones fetales o riesgos para la salud de la madre.

Chomali también expresó su preocupación por la participación de profesionales de la salud en procedimientos de interrupción del embarazo. A su juicio, el compromiso de los médicos debe centrarse en la protección y el cuidado de la vida, postura que vinculó con la discusión sobre el proyecto impulsado por parlamentarios del Partido Republicano y del Partido Nacional Libertario.

En ese contexto, sostuvo que sería más apropiado que los médicos escucharan los latidos del embrión o feto como parte de su compromiso con la atención y preservación de la vida humana. Asimismo, afirmó que, desde su perspectiva, el latido cardíaco confirma la existencia de un ser humano.

Finalmente, el cardenal estimó que el debate sobre esta materia no debiera desarrollarse en un ambiente de confrontación pública, sino en espacios académicos y de reflexión, con el objetivo de evitar una mayor polarización en torno a un tema que calificó como especialmente sensible.