El ingreso de Estados Unidos a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro generó reacciones diversas en Chile. El presidente Gabriel Boric condenó la acción militar y reafirmó la adhesión de su gobierno a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención y la solución pacífica de controversias. Por su parte, el presidente electo José Antonio Kast respaldó la captura, calificándola como una “gran noticia para la región” y llamó a coordinar el regreso de los migrantes venezolanos, apoyar la recuperación democrática y combatir el narcotráfico de manera regional.
Expertos y analistas se sumaron al debate sobre las implicancias jurídicas de la operación. El rector de la UDP, Carlos Peña, advirtió que celebrar la intervención equivale a “abandonar las reglas del Derecho” y que lo ocurrido constituye una violación flagrante al Derecho Internacional. En la misma línea, el abogado Benjamín Salas Kantor sostuvo que “la intervención militar no corrige una ilegalidad, la reproduce”, subrayando que la Carta de Naciones Unidas no autoriza acciones de fuerza para imponer cambios de régimen.
CRÍTICAS A LA INACCIÓN INTERNACIONAL
El antropólogo Pablo Ortúzar reconoció la violación al Derecho Internacional, pero cuestionó que hoy se “rasguen vestiduras” cuando nunca se impulsó una salida efectiva para recuperar la democracia en Venezuela. Aseguró que la caída de Maduro es “una buena noticia” y describió la acción como una intervención imperialista de Estados Unidos, que actuó como potencia hegemónica frente a un régimen aliado de Cuba, Rusia e Irán. Ortúzar llamó a que los países latinoamericanos participen en la reconstrucción democrática de Venezuela y no se limiten a condenar la intervención. (NP-Copilot-Emol)



