La histórica planta siderúrgica de Huachipato dio un paso clave en su proceso de reactivación luego de que Grupo CAP y Aceros AZA anunciaran un acuerdo para integrar sus negocios siderúrgicos y crear una nueva compañía orientada a la producción de acero verde en Talcahuano.

La iniciativa contempla combinar parte de los activos estratégicos de Huachipato con el modelo industrial desarrollado por AZA, empresa especializada en la fabricación de acero a partir del reciclaje de chatarra ferrosa. Con ello, se busca retomar la actividad siderúrgica en la Región del Biobío mediante un sistema productivo más sustentable y con una menor huella ambiental.

A diferencia del esquema tradicional utilizado históricamente por Huachipato, basado en mineral de hierro y altos hornos, la futura operación empleará chatarra reciclada y hornos eléctricos. Según las compañías involucradas, esta tecnología permite reducir significativamente las emisiones de dióxido de carbono y posicionar la producción entre las de menor impacto ambiental a nivel internacional.

La operación considera una valorización total cercana a los US$484 millones. Dentro de la estructura acordada, CAP recibirá una participación accionaria equivalente al 15% de la nueva empresa, además de pagos en efectivo y montos contingentes asociados al desarrollo del proyecto. AZA, por su parte, aportará activos industriales valorizados en más de US$350 millones, incluyendo sus plantas ubicadas en Colina y Renca, junto con su red nacional de recolección y procesamiento de chatarra.

Como resultado del acuerdo, AZA controlará el 85% de la nueva sociedad, mientras que CAP mantendrá la posibilidad de aumentar su participación hasta un 20% en el futuro. Asimismo, la compañía minera tendrá representación en el directorio de la nueva empresa.

El presidente de AZA, Jorge Matetic, indicó que el plan contempla reactivar el laminador ubicado en Huachipato hacia 2028 mediante inversiones cercanas a los US$20 millones. La iniciativa proyecta la creación de aproximadamente 200 empleos directos, además de un impulso para proveedores y servicios asociados en la Región del Biobío.

Según explicó el ejecutivo, la producción de acero verde permitirá reducir cerca de diez veces las emisiones de CO2 en comparación con los promedios de la industria, gracias al uso de material reciclado y energía proveniente de fuentes limpias.

Para concretar la operación será necesario reorganizar parte de los activos de Huachipato, incluyendo la acería, dos laminadores y alrededor de 91 hectáreas del complejo industrial de Talcahuano. Posteriormente, dichos activos serán integrados a la nueva estructura empresarial liderada por AZA.

El gerente general de Grupo CAP, Nicolás Burr, destacó que la alianza forma parte de la estrategia de valorización y reconversión impulsada por la compañía tras el cierre de las operaciones siderúrgicas en septiembre de 2024. A su juicio, el acuerdo permite aprovechar infraestructura estratégica existente y abrir nuevas oportunidades de desarrollo industrial para la región.

La asociación representa además el primer gran avance del plan de transformación de Huachipato, que busca convertir el histórico complejo industrial en un ecosistema integrado por áreas industriales, logísticas, portuarias, de innovación y desarrollo inmobiliario.

La implementación del proyecto se realizará en dos etapas. Inicialmente, la producción se concentrará en la capacidad de laminación ya disponible en Talcahuano, con una meta estimada de 200 mil toneladas anuales. En una segunda fase, y dependiendo de las condiciones del mercado, se evaluará la construcción de una nueva acería eléctrica, inversión que podría alcanzar los US$250 millones.

El proyecto también contempla aprovechar las ventajas logísticas del complejo para convertirlo en un centro de acopio de chatarra y distribución de productos siderúrgicos hacia el sur del país, utilizando su infraestructura ferroviaria y portuaria.

La materialización definitiva de la operación quedará sujeta al cumplimiento de diversas condiciones regulatorias, entre ellas la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica y otros permisos exigidos por la normativa vigente.

BIMINISTRO DESTACA ACUERDO

El biministro de Minería y Economía, Daniel Mas, valoró el acuerdo alcanzado entre CAP y Aceros AZA para reactivar la actividad siderúrgica en Huachipato, iniciativa que contempla la creación de una nueva empresa dedicada a la producción de acero verde.

La operación considera la incorporación de los activos siderúrgicos de Huachipato a un proyecto liderado por AZA, compañía especializada en la fabricación de acero a partir del reciclaje de chatarra. Como parte del acuerdo, CAP recibirá US$130 millones y conservará una participación del 15% en la nueva sociedad.

Según los antecedentes entregados por las compañías, AZA aportará además sus plantas industriales ubicadas en Colina y Renca, junto con su red nacional de recolección y procesamiento de chatarra, activos valorizados en aproximadamente US$354 millones.

De esta manera, la transacción completa alcanza una valorización estimada de US$484 millones, convirtiéndose en una de las principales inversiones industriales anunciadas para la Región del Biobío tras el cierre de las operaciones tradicionales de Huachipato.

Al referirse al acuerdo, Mas destacó el impacto que podría tener en la generación de empleo y en la recuperación económica regional. El secretario de Estado recordó que Biobío enfrenta elevados niveles de desempleo, particularmente entre las mujeres, situación que hace especialmente relevante la llegada de nuevas inversiones productivas.

La autoridad sostuvo que proyectos de esta magnitud representan una oportunidad para impulsar la actividad económica y fortalecer el mercado laboral de la región. En ese contexto, aseguró que el Gobierno respaldará todas aquellas iniciativas que contribuyan a la reactivación económica y a la creación de puestos de trabajo.

El acuerdo entre CAP y AZA marca un nuevo capítulo para el histórico complejo industrial de Talcahuano, que busca transformarse en un polo de producción de acero sustentable mediante tecnologías de menor impacto ambiental y una fuerte apuesta por la economía circular.

REACTIVACIÓN Y ACERO VERDE

La histórica siderúrgica de Huachipato dio un paso decisivo hacia su retorno a la actividad industrial luego de que CAP y Aceros AZA firmaran los acuerdos que permitirán crear una nueva compañía dedicada a la producción de acero verde en Talcahuano.

La operación contempla que AZA adquiera el 100% de la propiedad de Compañía Siderúrgica Huachipato S.A., mientras que CAP recibirá una contraprestación de US$130 millones y conservará una participación inicial del 15% en la futura sociedad. Además, la acerera incorporará a la nueva estructura sus plantas productivas de Colina y Renca, junto con su red nacional de recolección y procesamiento de chatarra, activos valorizados en aproximadamente US$354 millones.

El proyecto representa un cambio profundo respecto del modelo histórico de Huachipato. La futura operación dejará atrás el uso intensivo de mineral de hierro y altos hornos para centrarse en la producción mediante hornos eléctricos alimentados por chatarra reciclada, una tecnología que permite reducir significativamente las emisiones de carbono.

La transacción involucra 91 hectáreas del complejo industrial de Talcahuano, equivalentes a cerca del 20% de la superficie total de Huachipato, además de activos estratégicos como una acería y dos laminadores. Según el acuerdo, CAP recibirá US$25 millones en efectivo, una participación accionaria valorizada en US$62,5 millones y un pago contingente de hasta US$42,5 millones asociado al desarrollo futuro de nuevas instalaciones productivas.

Antes de concretar la operación, las empresas deberán obtener la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y completar un proceso de reorganización societaria que permitirá separar los activos siderúrgicos de otros proyectos que CAP busca desarrollar en el recinto, incluyendo áreas industriales, logísticas, portuarias, de innovación e inmobiliarias.

Una vez finalizada esa etapa, AZA adquirirá la totalidad de las acciones de la sociedad que concentrará los activos siderúrgicos y posteriormente la fusionará con sus operaciones actuales. La nueva compañía mantendrá el nombre Aceros AZA S.A. y CAP conservará representación en su directorio.

El primer objetivo industrial será reactivar las instalaciones de laminación existentes en Huachipato. Para ello, AZA proyecta invertir cerca de US$20 millones en mejoras que permitirían retomar operaciones hacia 2028, generar alrededor de 200 empleos directos y fortalecer la actividad económica vinculada a proveedores y servicios de la Región del Biobío.

En esta primera etapa se estima una producción cercana a las 200 mil toneladas anuales. La capacidad adicional permitiría complementar la producción de la planta de Colina y elevar significativamente el volumen de acero laminado fabricado por la empresa.

Posteriormente, y sujeto a las condiciones del mercado, las compañías evaluarán la construcción de una nueva acería eléctrica en Talcahuano. El proyecto podría requerir inversiones cercanas a los US$250 millones y entrar en operación dentro de un horizonte de cinco a siete años.

La futura instalación tendría una capacidad estimada de producción de al menos 500 mil toneladas anuales de acero, con posibilidades de expansión según la evolución de la demanda y las decisiones estratégicas que adopte el directorio de la compañía.

La principal apuesta del proyecto es consolidar la producción de acero verde en Chile. Según AZA, el modelo basado en reciclaje de chatarra, economía circular y uso de energía limpia permite reducir cerca de diez veces las emisiones de CO2 respecto de los promedios de la industria siderúrgica mundial.

El acuerdo también generó reacciones positivas entre parlamentarios de la Región del Biobío. Diversos legisladores valoraron la iniciativa por su potencial para recuperar empleos, dinamizar la economía local y devolver actividad productiva a una zona que ha enfrentado importantes dificultades tras el cierre de Huachipato.

No obstante, algunos representantes advirtieron que la reactivación deberá complementarse con una estrategia industrial de largo plazo que permita fortalecer la competitividad del sector, otorgar certezas a trabajadores e inversionistas y consolidar el desarrollo económico de la región. (NP-ChatGPT-Emol)