La sostenida disminución de los nacimientos en Chile comenzó a generar cambios significativos en la red de salud pública y privada. Diversos hospitales y clínicas han reducido la disponibilidad de camas obstétricas, cerrado unidades de maternidad o reconvertido estos espacios para atender otras necesidades sanitarias, en respuesta a una demanda cada vez menor de partos y atención neonatal.
Entre los casos más recientes destaca el cierre de la Unidad de Maternidad del Hospital Clínico de la Fuerza Aérea (FACh), cuyas prestaciones serán asumidas por el Hospital de Carabineros a partir de junio. La situación se suma al cierre de la Unidad de Maternidad y Neonatología del Hospital Militar de Santiago en 2019, decisión que también fue atribuida a la disminución sostenida de la natalidad en el país.
De acuerdo con el informe “Panorama demográfico en Chile” del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), los nacimientos disminuyeron desde 275.916 en 1993 a 146.446 en 2025, lo que representa una caída de 46,9% en poco más de tres décadas. Asimismo, la Tasa Global de Fecundidad descendió de manera constante hasta situarse por primera vez bajo un hijo por mujer en 2025, con un promedio de 0,99 nacidos vivos.
Especialistas advirtieron que este fenómeno tendrá efectos progresivos sobre el sistema sanitario. El presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, Roberto Altamirano, señaló que la menor cantidad de nacimientos no reduce la complejidad de la atención obstétrica, ya que los embarazos actuales presentan mayores desafíos asociados a la edad materna, enfermedades concomitantes y necesidades neonatales especializadas.
El experto sostuvo que la reconversión de camas y servicios puede ser una medida razonable desde el punto de vista de la gestión sanitaria, siempre que se garantice la continuidad de la atención, el acceso oportuno y los estándares de calidad para madres y recién nacidos. Advirtió además que una reducción descoordinada podría afectar la disponibilidad de equipos especializados y aumentar las brechas territoriales de acceso.
Las cifras del Ministerio de Salud muestran que la disponibilidad de camas obstétricas en hospitales públicos pasó de 2.929 en 2010 a 2.239 en 2025, una reducción cercana al 23,6% en quince años. La tendencia refleja el ajuste realizado por los establecimientos frente a la menor demanda de servicios asociados al nacimiento.
Desde el sector privado también reconocieron cambios importantes. Clínicas de Chile indicó que el número de partos ha disminuido cerca de un 10% anual, situación que ha impulsado modificaciones en la capacidad de las áreas de maternidad y un mayor desarrollo de servicios vinculados a la fertilidad.
RedSalud informó que cerró cuatro maternidades entre 2021 y 2023 en distintas regiones del país. La red explicó que los espacios fueron destinados a especialidades de mayor demanda, como oncología, angiografía y programas de salud femenina, argumentando que las unidades clausuradas no alcanzaban el volumen mínimo de partos requerido para mantener estándares adecuados de calidad y seguridad.
Otras instituciones también han realizado ajustes. Clínica Santa María redujo en torno al 15% sus camas obstétricas para ampliar áreas de neonatología y responder al aumento de embarazos de alto riesgo. En tanto, Clínica Dávila fortaleció la atención neonatal compleja y los servicios destinados a embarazos de mayor complejidad.
Pese al escenario general, algunas clínicas del sector oriente de Santiago han mantenido cifras estables o incluso al alza. Clínica Alemana registró cerca de 3.880 partos durante 2025, mientras que Clínica Universidad de los Andes informó un crecimiento cercano al 5% en su actividad obstétrica, atribuido a la preferencia de las pacientes y a un modelo centrado en una atención especializada y personalizada. (NP-ChatGPT-Emol))
