Un tribunal de la ciudad de Shenzhen condenó a cadena perpetua a Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande, tras hallarlo culpable de encabezar un esquema de fraude financiero continuo y a gran escala. La resolución judicial incluyó la privación de sus derechos políticos de forma vitalicia, la confiscación total de sus bienes personales y una sanción económica a la corporación que supera los 2.000 millones de dólares, junto con penas de cárcel para más de sesenta ejecutivos y colaboradores de la firma.

Según la sentencia, entre 2016 y 2021 la empresa manipuló de forma sistemática sus contabilidades para inflar sus activos y ocultar millonarios pasivos, recurriendo además al soborno para tomar el control de diversas instituciones financieras. Xu, quien llegó a ser una de las mayores fortunas del país y miembro del principal órgano consultivo del Partido Comunista, se había declarado culpable de los cargos de corrupción y fraude durante las audiencias previas del proceso.

El fallo cierra el capítulo judicial de una compañía que llegó a cotizar en bolsa por más de 50.000 millones de dólares y que encarnó el acelerado proceso de urbanización en el país. El declive de la firma comenzó en 2020 con la introducción de normativas estatales orientadas a frenar el sobreendeudamiento del sector, lo que limitó la liquidez del grupo, provocó el impago de sus deudas en 2021 y derivó finalmente en la orden de liquidación y su exclusión de la Bolsa de Hong Kong.

Pese a la conclusión del juicio contra la cúpula de Evergrande, la crisis del sector inmobiliario continúa afectando el dinamismo de la segunda economía mundial. El desplome en la confianza de los compradores y la parálisis de proyectos han reducido drásticamente la inversión en el área, complicando los objetivos de crecimiento oficial y acelerando la necesidad de migrar hacia un modelo impulsado por el consumo interno. (NP-Gemini-Emol-Agencias)

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