Los conceptos de “futuro”, “avance” e “innovación” son los más utilizados por los chilenos para describir la Inteligencia Artificial, de acuerdo con una encuesta de Cadem. El estudio revela que un 51% de los consultados asocia esta tecnología con emociones positivas, mientras que un 37% expresa percepciones negativas y un 12% mantiene una postura neutral .

El sondeo muestra una visión ambivalente frente a la IA: existe consenso en que mejora la productividad y facilita tareas, pero persiste el escepticismo sobre su impacto en el empleo. Una mayoría considera que podría eliminar más puestos de trabajo de los que genera, evidenciando una tensión entre optimismo tecnológico y preocupación laboral .

En cuanto al uso cotidiano, un 69% de los encuestados afirma utilizar herramientas de Inteligencia Artificial, cifra que aumenta significativamente respecto al año anterior. Las aplicaciones más presentes corresponden a sistemas de navegación, cajas de autoservicio y tecnologías de reconocimiento facial, seguidas por chatbots y dispositivos inteligentes .

Las principales motivaciones para su uso incluyen resolver tareas con rapidez, aprender y apoyar labores de estudio o trabajo. También destacan funciones como redacción de textos, generación de contenido visual y desarrollo de ideas creativas .

En términos de confianza, un 57% señala confiar en la información entregada por la IA, aunque un 44% reconoce haber recibido datos incorrectos en alguna ocasión. A nivel de conocimiento, herramientas como ChatGPT y Gemini figuran entre las más reconocidas y utilizadas por la población .

El uso de la IA en el ámbito laboral también ha crecido, alcanzando al 48% de los trabajadores. La mayoría coincide en que permite realizar tareas más rápido, mejorar la calidad del trabajo y aumentar la eficiencia, además de evidenciar diferencias entre quienes dominan estas herramientas y quienes no .

Respecto a los riesgos, destacan la dependencia tecnológica, la pérdida de empleos, la desinformación y la deshumanización de las relaciones. Al mismo tiempo, se identifican oportunidades como el acceso a información, mejoras en productividad y avances en salud .

En cuanto a la regulación, existe amplio consenso: un 87% considera que la Inteligencia Artificial debe ser regulada. La mayoría estima que esta responsabilidad debe ser compartida entre gobiernos, organismos internacionales y empresas, con énfasis en controlar riesgos y educar a la población sobre su uso . (NP-ChatGPT-Emol-Cadem)