A pocos días de cumplirse una semana desde que las fuerzas de Estados Unidos concretaron la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en territorio venezolano, el escenario geopolítico se mantiene en máxima tensión. La administración de Donald Trump no ha ocultado que el control de los recursos energéticos es una prioridad, señalando explícitamente la intención de «recuperar» el petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, zona que concentra las mayores reservas de crudo del país caribeño.
Pese a que la ofensiva se fundamentó originalmente en la lucha contra el narcoterrorismo y el supuesto liderazgo de Maduro en el «Cartel de los Soles», el Departamento de Justicia de EE.UU. sorprendió recientemente al desmarcarse de la retórica de la Casa Blanca. La institución eliminó la mención directa que situaba al exmandatario como cabecilla de dicha organización, aunque este permanece recluido en Nueva York a la espera de una nueva audiencia judicial programada para el próximo 17 de marzo.
INTERVENCIÓN DE EE.UU. EN VENEZUELA
En el plano de la opinión pública, la encuesta Black & White reveló que el respaldo a la intervención estadounidense ha experimentado una baja. Aunque un 57% de la ciudadanía aún apoya la acción militar, esta cifra cayó 14 puntos respecto a mediciones previas, reflejando un aumento en la incertidumbre sobre las consecuencias de este movimiento en la diplomacia regional.
PERCEPCIÓN DE LOS LÍDERES INVOLUCRADOS
Respecto a los protagonistas de este conflicto, el senador Marco Rubio figura como el actor con mejor evaluación relativa, seguido por Donald Trump, a pesar de que este último genera mayor polarización. En contraste, la figura de Nicolás Maduro cosecha un rechazo casi unánime entre los encuestados, tendencia que también afecta negativamente la percepción sobre la vicepresidenta Delcy Rodríguez. (NP-Gemini-Emol)



