El triunfo de José Antonio Kast instaló el debate sobre el retorno de las protestas sociales. El Comité Central del Partido Comunista anunció que impulsará hitos de movilización amplia y unitaria. Esta postura busca defender derechos sociales frente a lo que consideran tendencias autoritarias y regresivas.
El anuncio del PC generó divisiones profundas dentro del oficialismo. Mientras algunos sectores ven las manifestaciones como una definición identitaria de la izquierda, otros critican la imprudencia de la convocatoria. La tensión crece entre los grupos que conformarán la futura oposición a partir del próximo 11 de marzo.
La semana pasada se registró la primera manifestación masiva tras los comicios, liderada por el movimiento Ukamau. El grupo, vinculado al Frente Amplio, bloqueó la Alameda para exigir soluciones habitacionales. Este evento marcó el inicio de la presión social antes del cambio de mando presidencial.
CIUDADANÍA RECHAZA LAS ALERTAS DE PROTESTA
Según la encuesta Black & White, un 72% de los consultados rechaza las movilizaciones previas al inicio del nuevo gobierno. Los resultados revelan una percepción mayoritariamente negativa hacia estas convocatorias. El sentimiento predominante entre los encuestados es la rabia, seguido por la impotencia y la decepción.
PERFIL DEL DESCONTENTO CIUDADANO
El rechazo a las protestas anticipadas es más marcado en hombres, adultos mayores y el grupo socioeconómico ABC1. Además del enojo, un 21% de la población confiesa sentir miedo ante el escenario de agitación social. Solo una minoría reporta indiferencia o ansiedad frente a los anuncios del bloque oficialista. (NP-Gemini-Emol)



