El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, inició formalmente su campaña para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, con un discurso centrado en críticas al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el combate al crimen organizado y la reducción del aparato estatal.

El candidato del Partido Liberal (PL) encabezó un acto en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde acusó a Lula de aumentar el endeudamiento de los brasileños, deteriorar las empresas públicas y descuidar el control de las fronteras y la lucha contra las organizaciones criminales.

Uno de los principales anuncios de Bolsonaro fue su intención de calificar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC), Comando Vermelho (CV) y las milicias si llega a la Presidencia.

“Voy a recuperar la soberanía de Brasil”, afirmó el senador, quien cuestionó el ingreso de armas y drogas a través de las fronteras y acusó al actual Gobierno de falta de control frente al crimen organizado.

Bolsonaro también prometió aplicar un “tijeretazo” destinado a reducir impuestos, burocracia y cargos de confianza en la administración pública.

El senador, de 45 años, buscó presentarse además como una alternativa al sistema político tradicional y aseguró que su candidatura puede recuperar la credibilidad internacional de Brasil.

Durante el acto defendió el legado de su padre, Jair Bolsonaro, quien se encuentra inhabilitado políticamente y bajo prisión domiciliaria tras ser condenado por la Corte Suprema por su participación en una trama golpista posterior a las elecciones de 2022.

Flávio Bolsonaro calificó al exmandatario como un “hombre honesto” y rechazó que haya constituido una amenaza para la democracia.

El inicio de la campaña ocurre en un escenario electoral competitivo. Según el último sondeo de Quaest, Lula mantiene ventaja, aunque una eventual segunda vuelta aparece dentro del margen de empate técnico: 43% para el actual mandatario y 40% para Flávio Bolsonaro.

El candidato del PL estuvo acompañado en Copacabana por su compañero de fórmula, el exfiscal Alfredo Gaspar, además de familiares y dirigentes de su sector.

Con Lula también ya desplegado en campaña por la reelección, la carrera presidencial brasileña entra así en una nueva etapa, marcada por la disputa sobre seguridad, economía y el legado político de Jair Bolsonaro. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)