El Presidente Gabriel Boric volvió a manifestar su profunda preocupación por la estabilidad de la región tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. En una reciente entrevista con Súbela Radio, el mandatario chileno endureció su discurso, advirtiendo que el desprecio por el derecho internacional que, a su juicio, ha mostrado la administración de Donald Trump, sienta un precedente que pone en riesgo la soberanía de todas las naciones latinoamericanas, incluido Chile.
«Mañana, o en el futuro, con otro gobierno, tal como ha amenazado a todos los países, podría eventualmente amenazar a Chile», sostuvo Boric, enfatizando que la defensa de las normas internacionales no es una cuestión de afinidad ideológica con el régimen de Nicolás Maduro, sino una protección necesaria para los intereses estratégicos del país a largo plazo.
EL FANTASMA DE LA DOCTRINA MONROE
Las palabras del Jefe de Estado se alinean con la ofensiva comunicacional de su gabinete. La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, calificó el actuar de Trump como el resurgimiento de la Doctrina Monroe —la política de «América para los americanos» del siglo XIX—, lo cual representa una «amenaza a la norma internacional que nos protege».
Vallejo fue enfática al señalar la imprevisibilidad del mandatario norteamericano:
«El problema es que nadie conoce los límites de Donald Trump y pareciera ser que no los tiene. No resulta digno rendir pleitesía a quien ha insinuado ejercer dominio sobre la soberanía de otros países».
DEFENSA DE LA SOBERANÍA COMO «LÍNEA ROJA»
Desde que se concretó la detención de Maduro el pasado fin de semana, Boric ha insistido en que el respeto a la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja innegociable. Para el Ejecutivo, permitir que una potencia extranjera intervenga militarmente de forma unilateral en un país vecino debilita la estabilidad global y deja a las naciones más pequeñas en una posición de vulnerabilidad frente a futuros conflictos o presiones externas.
Este posicionamiento ha generado tensiones no solo con el embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, sino también con el presidente electo, José Antonio Kast, quien ha respaldado las acciones de Washington, marcando una profunda grieta en la política exterior chilena durante este periodo de transición. (NP-Gemini-Emol)



