La reaparición pública del expresidente Gabriel Boric provocó inquietud en la dirigencia del PPD y reactivó las dudas de sectores del Socialismo Democrático sobre el papel que pretende asumir el exmandatario en la oposición y la estrategia futura del Frente Amplio frente a sus actuales aliados.

La molestia quedó en evidencia el jueves 13 de agosto, durante una reunión de la directiva del PPD encabezada por el diputado Raúl Soto. Aunque la cita tenía contemplados otros asuntos, las declaraciones formuladas por Boric dos días antes durante la presentación del libro La Resaca, del sociólogo Eugenio Tironi, terminaron concentrando buena parte de la discusión.

El principal cuestionamiento surgió por la forma en que el exmandatario abordó la idea de que el Socialismo Democrático, y particularmente la exministra del Interior Carolina Tohá, había llegado a fortalecer y estabilizar su administración en septiembre de 2022. En la directiva del PPD interpretaron sus palabras como una minimización del papel desempeñado por ese sector durante el gobierno anterior.

Dirigentes de la colectividad consideraron innecesario el tono empleado por Boric y señalaron que sus afirmaciones no debían quedar sin respuesta. Para algunos, el episodio evocó las tensiones existentes en los primeros años del Frente Amplio, cuando ese sector buscaba diferenciarse de las generaciones que habían encabezado los gobiernos de la Concertación.

Las inquietudes también se vinculan con la llegada de Gael Yeomans a la presidencia del Frente Amplio, apoyada por sectores ubicados más a la izquierda de la colectividad. Durante su campaña interna, la parlamentaria planteó la intención de disputar mayor influencia dentro de la oposición, aunque posteriormente ha insistido en la necesidad de construir una alianza amplia que abarque desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista.

Desde el Frente Amplio, en cambio, algunas voces relativizan la interpretación del PPD y señalan que Boric únicamente buscó remarcar que su gobierno no comenzó con la incorporación de Carolina Tohá al Ministerio del Interior en septiembre de 2022.

El presidente del PPD, Raúl Soto, transmitió posteriormente la molestia de su partido a la directiva del Partido Socialista con la intención de evaluar una eventual respuesta conjunta. Sin embargo, en el PS no existía disposición a abrir una controversia pública sobre un asunto que también genera divisiones internas.

En ambas colectividades del Socialismo Democrático sí surgió una lectura compartida: más que responder a una estrategia definida del Frente Amplio, la mayor presencia pública de Boric podría estar relacionada con su intención de recuperar protagonismo político luego de seis meses fuera de La Moneda.

Exministros de su administración señalan que durante las últimas semanas Boric ha incrementado su participación en el chat que comparte con antiguas autoridades de su gabinete. Hasta hace poco, el expresidente prefería comunicarse individualmente con sus excolaboradores, pero recientemente ha comenzado a intervenir con mayor frecuencia en conversaciones grupales sobre contingencia política.

Según personas que participaron en su gobierno, esa actividad no se ha traducido en instrucciones ni en una estructura de coordinación formal. Más bien, interpretan sus intervenciones como una señal de que busca mantenerse informado, opinar sobre las discusiones públicas y recuperar presencia en el debate nacional.

Durante la tramitación de la megarreforma impulsada por el Gobierno de José Antonio Kast, Boric ya había solicitado antecedentes y análisis a sus antiguos colaboradores. Desde entonces ha intensificado sus opiniones sobre políticas públicas y sus críticas a la actual administración, encontrando especial sintonía con los exministros Álvaro Elizalde y Camila Vallejo.

Su actividad también se ha extendido a las redes sociales, donde desde fines de julio comenzó a compartir mensajes críticos a las iniciativas del Ejecutivo y publicaciones destinadas a defender aspectos de su legado presidencial. Entre ellas, difundió cuestionamientos del alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, a la fórmula gubernamental para compensar a los municipios por modificaciones al pago de contribuciones de adultos mayores.

La vuelta de Boric al debate público se profundizó con su participación en la presentación de La Resaca y posteriormente en el lanzamiento en Magallanes de La Montaña Rusa, libro del exministro de Hacienda Mario Marcel. En ambas actividades realizó una revisión crítica de su propia administración y formuló cuestionamientos a la gestión del Presidente Kast.

Entre sus críticas estuvo la política fiscal del actual Gobierno, respecto de la cual advirtió que determinadas reformas podrían incrementar el déficit. También cuestionó una iniciativa constitucional en materia de seguridad pública y llamó a la oposición a mantener una postura firme ante medidas que, a su juicio, podrían limitar libertades.

Un exministro de su gabinete atribuye la creciente actividad de Boric menos a una eventual intención de volver a competir por La Moneda que a la percepción de un vacío de conducción dentro de la oposición. Según esa mirada, el exmandatario estaría observando experiencias anteriores, entre ellas la forma en que Sebastián Piñera articuló a sus antiguos ministros después de finalizar su primer gobierno.

El exasesor presidencial y militante frenteamplista Ernesto Águila plantea una interpretación diferente. A su juicio, Boric cumplió durante sus primeros meses fuera de La Moneda con una tradición política de mantener distancia de la contingencia para facilitar la instalación del nuevo gobierno, pero ese período ya habría terminado.

Águila considera natural que el expresidente adopte desde ahora una posición más activa y sostiene que sus intervenciones buscan construir una interpretación de su propio gobierno y aportar a la reorganización de la izquierda y la centroizquierda.

Según esta visión, Boric no estaría orientando su mensaje exclusivamente hacia quienes respaldaron permanentemente su gestión, sino también hacia los sectores que no lo apoyaron. En ese contexto, las autocríticas tendrían como propósito reconocer errores, disputar la evaluación negativa promovida por sus adversarios y defender los principales aspectos de su administración.

En sus últimas intervenciones, Boric ha insistido en que la izquierda debe combinar reflexión, responsabilidad y capacidad de impulsar transformaciones profundas. Durante la presentación del libro de Marcel en Punta Arenas sostuvo que existen momentos en los que se requiere actuar de manera radical, aunque siempre con responsabilidad.

Posteriormente, durante una actividad realizada el jueves 20 en Montevideo en el marco del Congreso Panamericano, volvió a cuestionar la idea de que la izquierda deba moderarse obligatoriamente para conquistar al electorado de centro. En esa oportunidad sostuvo que una búsqueda permanente de moderación puede resultar políticamente improductiva.

Las declaraciones del exmandatario también han abierto una discusión sobre la futura configuración de la oposición. Mientras el PPD reaccionó con mayor dureza a sus palabras sobre Carolina Tohá, la respuesta del Partido Socialista fue más contenida.

Solo algunas figuras socialistas, entre ellas el exministro Carlos Montes, los senadores Juan Luis Castro y Fidel Espinoza y el director del Instituto Igualdad, Ricardo Solari, salieron públicamente a destacar la contribución de la exministra del Interior y del Socialismo Democrático al gobierno de Boric.

Al interior del PS también existen debates sobre la relación que la colectividad debería construir con el Frente Amplio. Parlamentarios socialistas consideran que la derrota de los sectores frenteamplistas más inclinados a profundizar los vínculos con el Socialismo Democrático modificó el escenario político para la presidenta del partido, Paulina Vodanovic.

La dirigenta ha buscado fortalecer al PS mediante una campaña de incorporación de militantes y una recuperación de los símbolos e identidad histórica de la colectividad, con el objetivo de ampliar su influencia dentro de la oposición. Esa estrategia, sin embargo, podría entrar en competencia con las aspiraciones de la nueva conducción frenteamplista.

Dentro del Partido Socialista existe además un sector que considera prioritario estrechar la relación con el Frente Amplio, especialmente después de que esa colectividad se definiera como socialista durante su reciente Congreso Ideológico y Programático.

Entre quienes respaldan ese acercamiento comienza a instalarse la idea de construir un eje político entre el PS y el FA, siguiendo en términos de influencia estratégica el papel que tuvo durante la transición la relación entre socialistas y democratacristianos.

Sus promotores sostienen que una alianza de esas características podría fortalecer una hegemonía socialdemócrata dentro de la izquierda y, al mismo tiempo, equilibrar la influencia que actualmente ejerce el Partido Comunista sobre el Frente Amplio.

El propio Boric reforzó parte de esa definición durante su visita a Montevideo, donde reivindicó su identidad socialista vinculándola a la defensa de derechos sociales y a una concepción universal de los derechos humanos.

La mayor presencia pública del expresidente, por tanto, no solo ha reactivado las tensiones derivadas de su anterior administración, sino que también ha coincidido con una etapa de redefinición de liderazgos, alianzas y equilibrios internos dentro de una oposición que todavía busca una fórmula común frente al Gobierno de Kast. (NP-ChatGPT-La Tercera)