Tras meses de recuperación, la economía chilena mostró señales de desaceleración durante marzo, según el último Barómetro del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (IPP Unab). El indicador general cayó 4,2 puntos, desplazándose desde el escenario de “bien y mejorando” hacia el de “bien, pero empeorando”, cambio atribuido principalmente a la incertidumbre geopolítica internacional y su impacto directo en los precios de los combustibles y la energía.

El informe detalla una recomposición desfavorable de las 24 variables analizadas, donde el grupo de indicadores en situación negativa aumentó de 5 a 8 en el último mes. Destaca el deterioro significativo en el cuadrante “mal y empeorando”, que ahora agrupa variables críticas como el Imacec, el valor del dólar, la inversión extranjera directa y la creación de empleos, reflejando una mayor presión sobre la estructura macroeconómica y el mercado laboral.

En cuanto a los hogares, el subíndice de situación de los consumidores fue el que registró mayor volatilidad con nueve cambios de cuadrante, la mayoría negativos. Factores como la inflación, la caída en las remuneraciones reales y el aumento de la morosidad configuran un entorno desafiante para las familias. Pese a esto, las expectativas de los consumidores y la confianza empresarial se mantienen en terreno positivo, situándose como los únicos componentes que logran sostener el optimismo en el mediano plazo. (NP-Gemini-La Tercera)