El proceso de transición gubernamental enfrenta su momento más crítico tras el término abrupto de la última reunión bilateral entre el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo, José Antonio Kast. La cita, que se extendió por menos de media hora, derivó en la suspensión indefinida de todos los encuentros ministeriales proyectados en carteras estratégicas como Hacienda, Defensa y Cancillería. El conflicto se originó por la controversia respecto a si Boric informó oportunamente a su sucesor sobre el proyecto del cable submarino chino y las advertencias de seguridad emitidas por Estados Unidos.
Ante esta situación, la bancada de diputados de la Unión Demócrata Independiente (UDI) emitió un comunicado público cerrando filas con José Antonio Kast. Los parlamentarios respaldaron la decisión del presidente electo de exigir una rectificación a Boric, acusando al actual Jefe de Estado de una “manifiesta falta de rigor jurídico, técnico y político”. Según el gremialismo, la versión de La Moneda sobre supuestos intentos de comunicación previa resulta “inverosímil”, argumentando que, de haber existido un interés genuino, la información se habría transmitido formalmente dada la magnitud geopolítica del caso.
La oposición calificó como “grave” que el Gobierno haya reaccionado de forma tardía y contradictoria ante un proyecto de alta sensibilidad estratégica, ajustando su relato a medida que se conocían nuevos antecedentes. Para la UDI, la firmeza de Kast busca proteger la institucionalidad y la credibilidad internacional de Chile frente a una gestión que consideran opaca. Mientras se aguarda una vocería oficial del presidente electo desde su oficina de enlace, el deterioro institucional marca un precedente complejo para el cambio de mando del próximo 11 de marzo. (NP-Gemini-La Tercera)
