La expresidenta Michelle Bachelet viajará este martes a México para retomar su agenda internacional y participar en una actividad de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en momentos en que su equipo analiza el futuro de su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas.
El viaje adquiere especial relevancia debido a que México, junto con Brasil, mantiene el patrocinio de la postulación de la exmandataria. Hasta el momento no existe confirmación de una eventual reunión con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, para abordar el escenario que enfrenta la candidatura después de la segunda votación informal del Consejo de Seguridad de la ONU.
En esa medición, conocida como straw poll, Bachelet quedó en el penúltimo lugar entre ocho aspirantes, con el respaldo de dos de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad. Además, recibió seis votos contrarios, mientras otros siete países optaron por no manifestar una posición.
El resultado abrió interrogantes respecto de la permanencia de la expresidenta en la competencia por suceder al actual secretario general de Naciones Unidas. La decisión será analizada junto con los gobiernos de México y Brasil, los dos países que continúan respaldando formalmente su nominación.
En el entorno de Bachelet señalan que mantiene una comunicación cercana con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Antes de conocerse la segunda votación informal, el mandatario brasileño habría manifestado su intención de sostener la candidatura hasta las etapas finales del proceso.
Aunque inicialmente los resultados fueron interpretados como un golpe que podía precipitar una decisión inmediata, en el equipo de la exmandataria ha ganado espacio la idea de evaluar con mayor detenimiento el escenario y adoptar una definición antes de la próxima votación informal del Consejo de Seguridad, prevista para las próximas semanas.
Representantes de Brasil y México tienen previsto participar en una reunión con el equipo de Bachelet para examinar los resultados. Entre quienes han asumido un papel relevante en la candidatura desde Chile se encuentran el excanciller Heraldo Muñoz y la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Gloria de la Fuente, actual presidenta de la Fundación Horizonte Ciudadano.
El diagnóstico inicial dentro del círculo de la exmandataria reconoce que los resultados fueron considerablemente más desfavorables de lo esperado. Sin embargo, algunos integrantes de su equipo consideran que la competencia permanece abierta debido a que ninguno de los ocho postulantes habría conseguido consolidarse como favorito.
Entre los argumentos para mantener esa expectativa aparece la disminución de respaldos obtenidos por la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues, quienes habían sido consideradas entre las candidaturas con mejores perspectivas.
Otro de los aspirantes con apoyos relevantes, el argentino Rafael Grossi, también enfrentó cuestionamientos públicos. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, criticó declaraciones atribuidas al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica sobre la pérdida de relevancia de Naciones Unidas.
Bachelet, por su parte, ya había recibido críticas desde Estados Unidos. El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Michael Waltz, se sumó anteriormente a cuestionamientos formulados contra la candidatura de la expresidenta chilena.
En el equipo de Bachelet también observan que la competencia continúa incorporando nuevos nombres. Antes de las distintas votaciones informales se han sumado postulantes, entre ellos Olara Otunnu, de Uganda, y la ecuatoriana Ivonne Baki, presentada con el patrocinio de Tonga.
Paralelamente, entre exministros de Relaciones Exteriores que respaldan a Bachelet comenzó a surgir un debate sobre el efecto que tuvo la decisión del presidente José Antonio Kast de retirar el apoyo de Chile a la candidatura y sobre el grado de responsabilidad política que podría atribuírsele si finalmente la postulación es retirada.
La candidatura había sido presentada originalmente por el expresidente Gabriel Boric en Nueva York. Tras el cambio de gobierno, Kast retiró el respaldo chileno y la nominación quedó sostenida por Brasil y México. Partidarios de Bachelet consideran que esa decisión debilitó su campaña internacional.
Las próximas conversaciones con sus aliados y la evolución de los apoyos dentro del Consejo de Seguridad serán determinantes para resolver si Bachelet continúa en la competencia o retira su candidatura antes de una nueva medición informal. (NP-ChatGPT-La Tercera)
