La expansión de la inteligencia artificial (IA) podría generar un efecto menos evidente sobre la economía mundial: mantener las tasas de interés en niveles elevados durante más tiempo debido a las enormes inversiones necesarias para construir centros de datos, ampliar las redes eléctricas y desarrollar la infraestructura tecnológica requerida por esta industria.
El análisis de la gestora de activos Janus Henderson sostiene que, antes de que las mejoras de productividad asociadas con la IA produzcan eventuales efectos desinflacionarios, la economía deberá atravesar un período caracterizado por una elevada demanda de capital, energía, materiales e infraestructura.
Michael Contopoulos, jefe de Inversiones en Activos Múltiples de Janus Henderson, explicó que los mercados suelen concentrarse en las ganancias de productividad que podría generar la inteligencia artificial. Sin embargo, advirtió que las inversiones necesarias para alcanzar ese escenario pueden transformarse previamente en una fuente adicional de presiones inflacionarias.
El fenómeno también tiene implicancias para Chile, especialmente por el desarrollo de centros de datos y otras instalaciones tecnológicas. Hasta noviembre de 2025 se contabilizaban 33 centros de datos operativos en el país, concentrados principalmente en la Región Metropolitana, mientras otros 34 se encontraban en proceso de tramitación. Según cifras oficiales citadas en el análisis, la industria podría triplicar su tamaño durante los próximos cinco años.
Este crecimiento implica mayores requerimientos de inversión y energía, mientras el mercado chileno sigue con atención las decisiones del Banco Central y la evolución de las tasas locales. Un escenario internacional con costos de financiamiento persistentemente elevados podría incidir sobre las condiciones financieras que enfrenta la economía nacional.
Janus Henderson advierte que el desarrollo de infraestructura asociada con la inteligencia artificial coincide además con otras tendencias capaces de mantener las presiones sobre los precios. Entre ellas identifica la desglobalización y sus efectos sobre las cadenas de suministro, el envejecimiento de la población, el deterioro de las cuentas fiscales de algunas economías desarrolladas y las tensiones geopolíticas.
Daniel Siluk, jefe de Inversiones Globales a Corto Plazo y Liquidez de la gestora, considera que la economía internacional atraviesa una transformación que podría poner término a un prolongado período favorable para la renta fija. El nuevo escenario, sostiene, estaría marcado por mayor volatilidad, inflación más persistente y tasas de interés estructuralmente superiores a las observadas durante buena parte de las últimas décadas.
Bajo estas condiciones, las expectativas de reducciones rápidas y consecutivas de las tasas por parte de los principales bancos centrales han perdido fuerza. Las autoridades monetarias podrían disponer de menor margen para realizar recortes e incluso verse obligadas a elevar nuevamente los tipos de interés si reaparecen presiones inflacionarias significativas.
Frente a este escenario, Janus Henderson plantea privilegiar instrumentos de renta fija de menor duración, especialmente aquellos con vencimientos de entre uno y tres años, además del crédito a tasa variable.
La gestora fundamenta esta posición en la relación entre rentabilidad y riesgo observada en distintos segmentos del mercado. Según su informe, los bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos de uno a tres años registraron un ratio de Sharpe de 0,84, frente al 0,59 observado en instrumentos con plazos de siete a diez años.
Para la firma, estos antecedentes indican que actualmente los instrumentos de mayor duración ofrecen una compensación menos atractiva frente al riesgo asociado con posibles variaciones de las tasas.
John Kerschner, director global de Productos de Janus Henderson Investors, sostuvo que ante la mayor incertidumbre macroeconómica los instrumentos de menor duración pueden contribuir a reducir la exposición a movimientos de tasas y mejorar la capacidad de las carteras para enfrentar episodios de volatilidad.
El análisis plantea así una paradoja en torno al auge de la inteligencia artificial: aunque a largo plazo la tecnología podría elevar la productividad y contribuir a reducir determinados costos, la inversión necesaria para desplegarla a gran escala podría ejercer inicialmente el efecto contrario, aumentando la demanda de recursos y contribuyendo a mantener las presiones inflacionarias y las tasas de interés elevadas. (NP-ChatGPT-Janus Henderson Inv.)
