Una nueva oleada de proyectiles lanzados por Irán impactó con fuerza el área metropolitana de Tel Aviv, dejando un saldo de importantes daños en infraestructura residencial y comercial. Según informó el servicio de emergencias Magen David Adom, los ataques afectaron principalmente a las densamente pobladas ciudades de Bnei Brak y Ramat Gan, donde se registraron daños estructurales severos en edificios. Pese a la magnitud de los impactos, las autoridades locales no han reportado víctimas fatales hasta el momento.

Equipos de emergencia desplegados en las zonas siniestradas trabajan en la remoción de escombros y el control de incendios en localidades como Petah Tikva, donde al menos cuatro personas fueron atendidas por inhalación de humo. La ofensiva ha obligado a acordonar sectores estratégicos para evaluar la seguridad de los inmuebles, en un contexto de máxima tensión tras las constantes alertas antiaéreas que han marcado las últimas semanas en el centro de Israel.

Un aspecto crítico bajo investigación es el presunto uso de munición de racimo en estos ataques. Observaciones preliminares en terreno sugieren que algunos impactos presentan características compatibles con este tipo de armamento, el cual dispersa múltiples submuniciones aumentando el riesgo para la población civil. El uso de estos explosivos es altamente controvertido a nivel internacional debido al peligro persistente de fragmentos no detonados en áreas urbanas.

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