Al menos siete civiles murieron y otros 35 resultaron heridos este domingo tras un ataque atribuido a los rebeldes hutíes contra el puerto de Moca y sectores residenciales de esa ciudad, en la costa occidental de Yemen, en medio de un nuevo aumento de las hostilidades que amenaza con reactivar el conflicto interno.
Según fuentes citadas por la televisión pública yemení, los ataques alcanzaron instalaciones del estratégico puerto y áreas habitadas de Moca, localidad situada en la provincia de Taiz y próxima al estrecho de Bab al Mandeb, una de las principales rutas marítimas entre el mar Rojo y el golfo de Adén.
Fuentes militares citadas por la agencia EFE informaron además del lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en la ciudad de Jawja. Las fuerzas gubernamentales yemeníes, respaldadas por Arabia Saudita, respondieron a la ofensiva.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, confirmó la operación, aunque sostuvo que los objetivos eran concentraciones de fuerzas saudíes y depósitos de armamento situados en el área de Moca.
Sarea afirmó que fueron utilizados misiles balísticos y drones y aseguró que la operación provocó daños materiales y bajas entre las fuerzas atacadas, incluidos ciudadanos saudíes. Esas afirmaciones corresponden a la versión entregada por el grupo y no están acreditadas de manera independiente en los antecedentes disponibles.
El ataque ocurre en un escenario de creciente tensión entre los hutíes, las fuerzas vinculadas al gobierno yemení reconocido internacionalmente y Arabia Saudita, país que desde 2015 ha encabezado una coalición militar en apoyo de las autoridades enfrentadas con los rebeldes.
Los hutíes, respaldados por Irán, han acusado a Riad de incrementar su presencia en distintos frentes y responsabilizaron a Arabia Saudita por un ataque registrado a mediados de julio contra el aeropuerto internacional de Saná, capital que permanece bajo control del movimiento.
Desde entonces se ha registrado una intensificación de las operaciones militares contra posiciones gubernamentales y objetivos vinculados con Arabia Saudita. Provincias estratégicas como Marib y Hadramut también han sido escenario de enfrentamientos con víctimas fatales.
Las tensiones se han extendido además al mar Rojo, una zona especialmente sensible para el comercio internacional debido a su conexión con el estrecho de Bab al Mandeb y las rutas marítimas que conducen hacia el canal de Suez.
El deterioro de la situación llevó al enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, a advertir que el país enfrenta el mayor riesgo de una reactivación generalizada de las hostilidades desde 2022.
Yemen permanece dividido después de más de una década de conflicto. La guerra comenzó en 2014 y adquirió una dimensión regional al año siguiente con la intervención de la coalición encabezada por Arabia Saudita. Aunque distintos acuerdos y períodos de tregua consiguieron reducir significativamente los enfrentamientos, no se ha alcanzado una solución política definitiva.
La nueva escalada vuelve a generar preocupación por la posibilidad de que los choques localizados deriven en una confrontación de mayor alcance, con consecuencias tanto para la población yemení como para la seguridad de una de las rutas marítimas estratégicas del comercio mundial. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)
