Hoy se debate si la buena conducta es requisito de la profesión de abogado. El ejemplo de Arturo Prat no deja duda alguna sobre esta cuestión. Es nuestro héroe más querido. Un verdadero “santo secular”, como lo llamó el historiador William Sater. Todos conocemos la epopeya del Combate Naval de Iquique que lo transformó en héroe nacional por antonomasia. Su impronta ha instalado una tradición de valentía y entrega en el servicio público que evoluciona en el tiempo.

Hay dimensiones, tal vez no tan conocidas, de esta personalidad admirable. Una es su pasión por la docencia. Prat enseñó en la Escuela Naval e hizo clases vespertinas de botánica y astronomía en una escuela de Valparaíso. Otra, es su calidad de hombre de leyes que, además, constituye una efeméride. El 31 de julio de 1876, hace 150 años, Prat juró como abogado. Todo indica que fue uno muy bueno, con madera de jurista, servicio público y vocación de excelencia.

El 2 de agosto de 1876, El Mercurio de Valparaíso publicó una crónica, señalando que él rindió “siempre las más brillantes pruebas de competencia en los diversos ramos del Derecho”. “Nuestro foro ha hecho, con el ingreso del señor Prat, una valiosa adquisición. A su talento distinguido para apreciar con rapidez las más intrincadas cuestiones de Derecho, une un carácter investigador y un espíritu analítico que le permite profundizarlas y resolverlas con el acierto de un viejo jurisconsulto”. Esto se decía dos días después de su juramento.

Prat se matriculó en la Universidad de Chile en 1872. Convertirse en abogado no fue fácil. Ya era marino y debió compatibilizar ambas vocaciones. Incluso antes de titularse hizo defensas jurídicas en la Armada: en 1868 fue defensor de Ricardo Owen, acusado de insubordinación y, en 1875, de Luis Uribe, por casarse sin permiso de la Armada.

Su memoria criticó la ley de elecciones de 1874 y argumenta que el voto secreto era una aspiración incumplida y recomendaba medidas para avanzar hacia una democracia competitiva. Además, colaboró en la Ley de Navegación y en los estudios de un anteproyecto de Código Marítimo.

Prat fue el primer oficial de la Armada en servicio activo en recibirse de abogado. Ejerció solamente tres años. En 1879 se sacrificará en combate. Su valentía lo convirtió en héroe. No todos podemos serlo. Pero la vida de Prat es también un ejemplo de virtud ciudadana y de exigencia. Esto puede informar la conducta de toda persona y, en especial, de quienes, como Prat, son abogados.

En las facultades de Derecho se recuerda su ejemplo de servicio público, especialmente en la Facultad en que Prat se formó. Todos los años, cada 31 de julio, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, junto a representantes de otras importantes instituciones como la Armada y la Corte Suprema, se le rinde homenaje a Prat el día en que se tituló de abogado. No será la excepción este año, en que se celebra el sesquicentenario de su titulación. Prat es un modelo para estudiantes y abogados que sirven a la patria y forma parte de nuestra mejor tradición, evolución y futuro. (El Mercurio)

Pablo Ruiz-Tagle

Decano Facultad de Derecho Universidad de Chile