El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, inició una profunda reorganización de su cartera con la salida de los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, en una decisión que marca el comienzo de una nueva etapa al interior del ministerio. Ambos fueron informados de su desvinculación durante reuniones separadas realizadas en dependencias de Teatinos 220, en el marco de los cambios impulsados por el Gobierno.
Según antecedentes conocidos tras los encuentros, Jouannet manifestó su molestia por la medida y cuestionó que la solicitud de renuncia proviniera del ministro. Posteriormente sostuvo una conversación con el Presidente José Antonio Kast, quien le ofreció continuar colaborando en el Ejecutivo como asesor del Segundo Piso de La Moneda. Quintana, en tanto, aceptó la decisión sin mayores reparos.
Las vacantes fueron cubiertas por Pilar Gianinni en la Subsecretaría de Seguridad Pública y por Gonzalo Guerrero en la Subsecretaría de Prevención del Delito. Ambos nombramientos fueron interpretados en el oficialismo como una señal de fortalecimiento de la influencia del ministro del Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado, dentro de la administración.
La llegada de Arrau al Ministerio de Seguridad se produjo luego de la salida de la exministra Trinidad Steinert. Con respaldo directo del Presidente, el nuevo secretario de Estado recibió amplias facultades para reorganizar la cartera y conformar equipos de confianza, iniciando rápidamente una renovación de asesores y colaboradores estratégicos.
Desde su arribo, Arrau ha impulsado un estilo de gestión caracterizado por una intensa presencia en terreno, reuniones con autoridades políticas y operativas, además de un estrecho seguimiento de las acciones policiales y de seguridad. Su agenda ha incluido visitas a unidades de Carabineros, operativos conjuntos con la Policía de Investigaciones y recorridos por recintos penitenciarios.
Entre sus prioridades figura el fortalecimiento de la coordinación entre instituciones vinculadas al combate del crimen organizado. Para ello anunció la creación de fuerzas de tarea enfocadas en fenómenos como narcotráfico, secuestros, sicariato, lavado de activos, contrabando, ciberdelitos y violencia rural organizada.
El ministro también ha buscado recomponer relaciones con actores clave del sistema de seguridad, incluyendo parlamentarios, fiscales y exautoridades del sector. En esa línea, sostuvo reuniones con el fiscal nacional Ángel Valencia y con el exministro Luis Cordero, además de promover la formación de un consejo consultivo integrado por exautoridades con experiencia en la materia.
Otra de las áreas donde ha puesto especial atención es el sistema penitenciario. Arrau ha acelerado las gestiones para concretar el traspaso de Gendarmería a la órbita del Ministerio de Seguridad y ha manifestado su intención de ampliar la infraestructura carcelaria de máxima seguridad para enfrentar el avance del crimen organizado.
Paralelamente, el secretario de Estado reestructuró el plan de seguridad heredado de la administración anterior, incorporando nuevas medidas de prevención y priorizando decenas de acciones operativas y proyectos legislativos. La estrategia busca consolidar resultados concretos en materia de seguridad ciudadana y reforzar uno de los ejes centrales del Gobierno.
A menos de un mes de asumir el cargo, Arrau se ha transformado en una de las figuras más visibles del gabinete. Su protagonismo en operativos policiales, su despliegue territorial y el respaldo recibido desde La Moneda han fortalecido su posición dentro del Ejecutivo, donde ya es visto como uno de los nombres con mayor proyección política. (NP-ChatGPT-La Tercera)
