La tensión diplomática entre Argentina y Brasil continúa en aumento luego de los cuestionamientos del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto del Partido Liberal en São Paulo. Pese a que el Gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, la administración argentina descartó ofrecer disculpas por las declaraciones del Mandatario.

El embajador Bitelli llegó a Brasilia tras ser convocado por su Gobierno, sin que exista una fecha definida para su regreso a Argentina. Desde la Casa Rosada aseguraron que no está contemplado emitir disculpas oficiales, aunque reconocieron la necesidad de evitar una mayor escalada en el conflicto bilateral. En ese contexto, fuentes del oficialismo señalaron que mantener silencio podría contribuir a reducir la tensión.

Lejos de moderar su postura, Milei volvió a referirse al tema durante el fin de semana al acusar a Brasil de participar en una supuesta “campaña antiargentina” tras el Mundial de 2026. No obstante, fuentes diplomáticas estiman que el Gobierno de Lula podría limitar el conflicto al plano discursivo debido a la cercanía de las elecciones presidenciales brasileñas, previstas para octubre.

Las repercusiones continuaron con las declaraciones del ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, quien calificó de “payaso” al presidente argentino y sostuvo que los principales indicadores económicos de Argentina siguen siendo más desfavorables que los de Brasil, aludiendo al riesgo país, la deuda pública y la inflación.

El episodio se suma a una serie de conflictos diplomáticos protagonizados por la administración de Milei con gobiernos de centroizquierda e izquierda en la región y Europa. Uno de los casos más relevantes fue el quiebre con España, originado en 2024 tras declaraciones del Mandatario sobre la esposa del presidente Pedro Sánchez, situación que derivó en el retiro de la embajadora española en Buenos Aires y un prolongado deterioro de las relaciones bilaterales.

Una situación similar se produjo con Colombia, luego de que Milei calificara al entonces presidente Gustavo Petro como “terrorista” y “asesino”. El Gobierno colombiano respondió con la expulsión de diplomáticos argentinos y el llamado a consultas de su embajador, aunque posteriormente ambos países restablecieron parcialmente sus representaciones diplomáticas, manteniendo una relación distante.

A estos episodios se suma el enfriamiento de los vínculos con México. Durante su mandato, Milei protagonizó duros intercambios con el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la relación con la actual mandataria, Claudia Sheinbaum, también se ha mantenido sin mayores acercamientos diplomáticos. (NP-ChatGPT-Emol)