El incremento de casos en Argentina por el covid-19 no cesa. Este viernes se reportaron más de 110.000 nuevos positivos, lo cual dejó el número total de contagios en el país en 6.135.836, aunque solo 547.684 personas continúan cursando la enfermedad.
El boletín de información epidemiológica que difunde el Ministerio de Salud informó de 110.533 en las últimas 24 horas, con lo que nuevamente se volvió a superar el récord del jueves pasado cuando se habían registrado 109.608 infecciones.
El aumento se da en coincidencia con el inicio de la “tercera ola” y la circulación de miles de personas que prosiguen sus vacaciones de verano y han pasado las festividades viajando por el país, donde salvo la provincia de Córdoba (centro) —que restringió hasta el 19 de enero los eventos masivos y locales bailables— por lo general rigen restricciones muy leves.
Hasta el momento, las provincias más afectadas son Buenos Aires con 40.327 casos, seguida por la capital del país con 13.118 positivos y Córdoba que suma 12.827 infecciones.
Asimismo, fallecieron 42 personas por el virus este viernes, muy por debajo del récord de 792 decesos diarios del pasado 22 de junio; en este aspecto, el total de víctimas fatales que deja la covid-19 es de 117.428.
Actualmente, 1.680 personas con coronavirus se encuentran internadas en unidades de cuidados intensivos y el nivel de ocupación está al 37,8 %, mientras que en Buenos Aires y su periferia se encuentra al 38,8 % de su capacidad.
VACUNACIÓN Y MEDIDAS
Argentina, con unos 45 millones de habitantes, ha logrado que 38,4 millones de personas comenzaran su esquema de vacunación, y 33,2 lo han completado, mientras que 2,7 millones tienen una dosis adicional y 4,2 millones la de refuerzo. En octubre pasado, el Gobierno argentino flexibilizó la mayoría de las restricciones vigentes e incluyó la apertura de fronteras.
Esta situación comenzó a generar una escalada de casos desde noviembre con un especial ritmo acelerado en diciembre dando lugar a la “tercera ola” por la covid-19.
De todas maneras, el 1 de enero de este año comenzó a regir el uso del pase sanitario que requerirá acreditar esquemas completos de vacunación para poder asistir a actividades consideradas de “riesgo epidemiológico“, como eventos masivos al aire libre o en espacios cerrados.
De acuerdo con las últimas disposiciones del Gobierno, toda persona que desee ingresar al país deberá realizarse pruebas de PCR debido al incremento de casos de la variante ómicron. Adicionalmente, se han autorizado el uso de cuatro tipos de autoevaluaciones para descomprimir los centros públicos de testeos que no dan abasto.
NO MÁS MEDIDAS RESTRICTIVAS
El Gobierno argentino de Alberto Fernández, no tiene entre sus planes adoptar nuevas medidas restrictivas ante la explosión de casos de covid-19 que se registran desde el inicio de 2022. Así lo aseguró la ministra de Salud, Carla Vizzotti.
Según consignó el diario La Nación de Argentina, Vizzotti dejó en claro ante el Consejo Federal de Salud (Cofesa) que “las medidas las toman las provincias”. En algunos casos, como Córdoba y Santa Fe, ya lo están haciendo.
Un mes de Ómicron versus un mes de Delta: El contraste de los escenarios de ambas variantes al llegar a Chile 88 Ante esto, los gobiernos provinciales no tienen mucho margen para reclamar una política más activa de la administración federal, porque fueron las provincias las que el año pasado reclamaron la “descentralización” de la política sanitaria, para afrontar la pandemia en sus propios territorios.
Desde entonces, el presidente Fernández cortó sus apariciones públicas –con las recordadas filminas incluidas-, lo que coincidió también con la campaña electoral. “La decisión política es evaluar la situación en forma permanente. Estamos analizando por dónde está el sistema y vemos que la capacidad de internación no está complicada. Lo que está complicado es el testeo”, dijo una fuente de la Casa Rosada consultada por La Nación. “Estamos transitando otra etapa de la pandemia”, agregó.
Por su parte, el jefe de Gabinete, que fue ministro de Salud durante la presidencia de Cristina Kirchner, Juan Manzur, sigue de cerca la evolución de la pandemia y aseguró que “los datos indican que el aumento en la cantidad de casos no tiene correlación con el número de internaciones en terapia intensiva y muertes, y esta situación se da gracias a que el 72% de la población ya ha completado su esquema de vacunación“.
El costo político que pagó el Gobierno por las restricciones que provocaron una parálisis de la economía y de actividades medulares para las familias, como las clases escolares presenciales, fue calculado por los principales analistas del país –y por los propios funcionarios- como una de las causas de la derrota electoral del Frente de Todos en las últimas elecciones legislativas. El clima de enojo social se fue diluyendo luego al compás del levantamiento de las medidas.
En la misma línea que la Casa Rosada, el gobernador Axel Kicillof, uno de los más duros al momento de aplicar las restricciones en el principal distrito del país, delegó la comunicación sanitaria al ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, en sintonía con el comportamiento del presidente Fernández y Vizzotti.
Aunque el mandatario bonaerense hizo anuncios en materia de vacunación, como la tercera dosis libre para mayores de 60 e inmunosuprimidos.
De acuerdo a fuentes de la gobernación, a la próxima conferencia de prensa del ministro Kreplak, prevista para el martes, podría sumarse el gobernador Kicillof, para dar cuenta de que no se desentiende de la nueva situación epidemiológica, en una provincia que este viernes tuvo más de 40.000 contagios detectados.
Kreplak acaba de cuestionar los autotest, que convalidó la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
Una política inversa lleva adelante el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien a la par del aumento exponencial de los contagios se presentó ayer en conferencia de prensa para celebrar que “finalmente el Gobierno nacional haya aprobado el autotest” y reconocer que la reforzada presencia del virus “nos genera incertidumbre a todos”.
A diferencia de Fernández y Kicillof, que abandonaron los mensajes originales para concentrarse en un discurso que fomenta la idea de la pospandemia, Larreta declaró que la nueva oleada de contagios genera “angustia y preocupación” en la sociedad, porque provoca “la sensación de que esta pandemia se alarga cada vez más”.
El juego de las diferencias entre el “trío pandemia” –que ya no es tal- salta a la vista en cada presentación. En la Casa Rosada parecen decididos a mantener a Fernández alejado de la comunicación pandémica. Tampoco tienen previsto un refuerzo de las partidas presupuestarias: “Por ahora no hay nada especial”, dijo la fuente consultada por dicho medio, aunque aclaró: “Siguen vigentes la emergencia sanitaria y las facultades del Poder Ejecutivo para redireccionar fondos“. (Emol AFP-EFE)