A pesar del avance tecnológico y la cobertura educacional, el analfabetismo persiste en Chile como una realidad silenciosa y cargada de estigma social. Según las proyecciones del Censo 2024 elaboradas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), aunque la gran mayoría de la población mayor de siete años cuenta con habilidades de lectoescritura, existen hoy más de 405 mil personas que declaran ser analfabetas. Esta condición suele manifestarse a través de estrategias de ocultamiento por vergüenza, como evitar formularios o delegar la lectura de señaléticas bajo excusas de problemas visuales.

La cifra más alarmante que arroja el informe es la estimación de que casi 81 mil niños de entre 7 y 14 años aún no están alfabetizados. Este dato genera especial preocupación en el ámbito educativo, ya que se trata de un rango etario en el que el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura debería estar plenamente consolidado dentro de la trayectoria escolar regular. Este fenómeno pone en evidencia brechas críticas en el sistema de enseñanza y el impacto de la deserción o la intermitencia escolar en los sectores más vulnerables del país.

La persistencia de estas cifras plantea un desafío urgente para las políticas públicas, especialmente en un contexto de transformación digital donde la falta de estas competencias básicas profundiza la exclusión social y económica. Los expertos coinciden en que el analfabetismo no es solo un problema de falta de instrucción, sino una barrera invisible que limita el ejercicio de derechos ciudadanos fundamentales y la autonomía personal de miles de chilenos que conviven con esta realidad día a día. (NP-Gemini-Emol)