Miles de personas se manifestaron este martes en distintas ciudades de Sudáfrica para exigir la salida de migrantes en situación irregular, en una jornada marcada por un aumento de la tensión debido al vencimiento del plazo fijado por organizaciones antiinmigración para que los extranjeros indocumentados abandonaran el país.
Las movilizaciones se desarrollaron en ciudades como Pretoria, Johannesburgo, Durban y Pietermaritzburg, donde los manifestantes marcharon portando banderas sudafricanas, vistiendo atuendos tradicionales y entonando consignas contra la inmigración irregular.
Aunque las protestas transcurrieron en su mayoría sin incidentes de gran magnitud, el ministro de Policía en funciones, Firoz Cachalia, informó que se registraron detenciones por hechos aislados de saqueo e intentos de robo. La autoridad advirtió que quienes aprovechen las manifestaciones para cometer delitos enfrentarán las acciones correspondientes de la justicia.
Durante la jornada también se reportaron intentos de saqueo a negocios administrados por ciudadanos extranjeros y casos en que manifestantes exigieron a personas mostrar sus documentos de identidad para comprobar su nacionalidad sudafricana.
Las movilizaciones fueron convocadas por el movimiento March & March, organización que impulsa una agenda orientada a endurecer los controles migratorios y a combatir la inmigración irregular. El grupo sostiene que la llegada de extranjeros sin documentación ha contribuido al aumento del desempleo, la inseguridad y la presión sobre los servicios públicos, aunque rechaza las acusaciones de promover discursos xenófobos.
El contexto económico y social ha contribuido a incrementar las tensiones. Sudáfrica enfrenta una tasa de desempleo de 32,7% y elevados niveles de violencia, factores que han alimentado el debate sobre el impacto de la inmigración irregular en el país.
En las últimas semanas se han registrado diversos episodios de violencia contra migrantes africanos, incluyendo ataques que dejaron al menos seis personas fallecidas. Además, han circulado registros de agresiones y restricciones de acceso a servicios públicos para ciudadanos extranjeros, independientemente de su situación migratoria.
La escalada de violencia ha llevado a varios países africanos a organizar operativos de repatriación de sus ciudadanos. Entre ellos figuran Malaui, Mozambique, Ghana, Nigeria y Zimbabue, mientras otros gobiernos han emitido alertas de seguridad o expresado su preocupación por la situación ante las autoridades sudafricanas.
El Gobierno de Sudáfrica ha condenado los actos de violencia contra migrantes, aunque también ha reconocido la necesidad de reforzar el combate contra la inmigración irregular. En la víspera de las manifestaciones, el presidente Cyril Ramaphosa llamó a evitar el vandalismo y reiteró que la Policía permanecería desplegada en estado de máxima alerta para prevenir nuevos incidentes.
La tensión entre comunidades locales y migrantes constituye un problema recurrente en Sudáfrica. El episodio más grave ocurrió en 2008, cuando una ola de ataques xenófobos dejó más de 60 personas fallecidas, mientras que en 2019 nuevas protestas violentas provocaron la muerte de al menos 18 ciudadanos extranjeros. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)
