Puerto Príncipe, la capital de Haití, fue catalogada como la ciudad con mayor tasa de homicidios del mundo durante 2025, con cerca de 198 asesinatos por cada 100 mil habitantes, según la clasificación elaborada por la organización mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

El informe también refleja una fuerte presencia de ciudades latinoamericanas entre las más violentas del planeta, especialmente en Ecuador y México, países que concentran gran parte de las urbes ubicadas dentro de los primeros lugares del listado.

Especialistas en seguridad señalan que uno de los principales factores detrás del aumento de la violencia corresponde a las disputas entre organizaciones criminales por el control territorial y las rutas vinculadas al tráfico de drogas.

Según investigadores de InSight Crime, la fragmentación de grupos armados tras la captura o muerte de sus líderes suele generar enfrentamientos internos entre facciones que buscan dominar zonas estratégicas.

A ello se suma la expansión de distintas economías ilegales, como el tráfico de metanfetaminas, la extorsión, los préstamos informales abusivos, la minería ilegal y el robo de combustible, actividades que han aumentado los niveles de violencia en varios países.

CRIMEN ORGANIZADO Y REDES INTERNACIONALES

Expertos advierten que la transformación del narcotráfico también ha contribuido al crecimiento de la inseguridad debido a la mayor fragmentación de sus operaciones.

Actualmente, las redes criminales funcionan mediante estructuras transnacionales donde distintas organizaciones pueden intervenir en etapas separadas del negocio, desde la producción hasta la distribución final de las drogas.

Este modelo permite que grupos locales participen en partes específicas de la cadena ilícita, aumentando las disputas por territorios y mercados.

Otro fenómeno que preocupa a los investigadores es el incremento de desapariciones en algunos países, lo que dificulta conocer con precisión el verdadero alcance de la violencia homicida.

DESAFÍOS PARA LA SEGURIDAD REGIONAL

Aunque algunas ciudades latinoamericanas enfrentan altos niveles de criminalidad, otros centros urbanos destacan por mejores percepciones de seguridad, según mediciones ciudadanas que consideran la opinión de sus habitantes.

Analistas sostienen que los cambios recientes muestran que ningún país está completamente protegido frente al avance del crimen organizado, citando casos donde la violencia aumentó rápidamente en territorios que antes registraban menores tasas de homicidios.

Para enfrentar el problema, especialistas plantean la necesidad de abordar factores estructurales que facilitan la expansión criminal, como la falta de oportunidades, la desigualdad y el descontento social.

Pese a la compleja situación en países como Haití y Ecuador, algunos estudios observan señales de reducción general de homicidios en la región, aunque advierten que la falta de información confiable y el aumento de desapariciones siguen siendo desafíos para medir con exactitud la evolución del fenómeno. (NP-ChatGPT-DW)