América Latina se ha convertido en una región donde convergen la pugna geoeconómica de las potencias, y la mutación más profunda de la criminalidad organizada en su historia. Los diagnósticos de centros como RUSI, CSIS, UNODC, InSight Crime, ACLED y el CIIS, a los que se suman ahora tres publicaciones de alto impacto en julio de 2026 —un informe especial de The Economist, un artículo de Foreign Affairs y un análisis del experto Evan Ellis aparecido el 12 de julio en El País—coinciden en un llamado de alerta ante la evidencia de la presencia de una especie de “soberanía dual” (término que surge a partir de la noción de “suplantación del Estado” acuñada por The Economist), en la que el Estado legal conserva su fachada externa mientras el crimen organizado gobierna de hecho en posiciones significativas del territorio. Esa soberanía dual no sería un fenómeno puramente interno, de una u otra manera está influido por la competencia de las grandes potencias por los recursos naturales, por la inyección de tecnologías de control que generan nuevas dependencias, y por la distracción estratégica que provoca la creciente tensión en otras regiones, particularmente en Medio Oriente. La reciente escalada en el Golfo Pérsico añade un factor de volatilidad que reduce aún más la atención y los recursos que las potencias externas destinan a la gobernanza latinoamericana. El resultado es un ciclo en el que se estaría plasmando una suerte de ingobernabilidad selectiva que, sin una respuesta institucional eficaz y concertada, amenaza con volverse irreversible en el horizonte 2026-2028.
1. El Tablero Global: Fragmentación en Ebullición y un Nuevo Foco de Distracción
El orden multilateral surgido tras la Guerra Fría ha dejado paso a una estructura de “no guerra, no paz” que el Royal United Services Institute (RUSI) describe como un conflicto permanente por debajo del umbral de la guerra abierta. Los Estados frágiles y los espacios no gobernados se han convertido en los teatros preferidos para la proyección de influencia, la evasión de sanciones y la extracción de recursos. La invasión rusa de Ucrania, las tensiones en el estrecho de Taiwán y la crisis de deuda en el Sur Global estarían forjando una arquitectura de competencia sin un direccionamiento multilateral efectivo.
El Center for Strategic and International Studies (CSIS) insiste en que la rivalidad entre Estados Unidos y China vertebra todas las demás dinámicas. Su seguimiento de las cadenas de suministro y los minerales críticos confirma que la transición energética y digital ha convertido a América Latina en un proveedor indispensable de litio, cobre y tierras raras. Simultáneamente, el Instituto de Estudios Internacionales de China (CIIS), en su evaluación de la “Iniciativa de Desarrollo Global” publicada a inicios de 2026, presenta a la región como “socio natural” de un orden multipolar más equitativo, profundizando su asociación estratégica integral con países clave sin imponer condicionalidades políticas y con un énfasis creciente en la conectividad digital y portuaria, donde el puerto de Chancay, en Perú, es el emblema de esa estrategia.
A este ya complejo escenario se suma, desde el fin de semana, un nuevo factor de perturbación global. El 11 de julio se produjo un grave incidente en el estrecho de Ormuz que elevó la tensión entre Irán, Israel y las fuerzas navales occidentales a su nivel más alto en años. Foreign Affairs publicó, en su edición digital del 13 de julio, un análisis urgente titulado “The Ormuz Flashpoint: How a Wider Middle East War Would Remake Global Priorities”, en el que advierte que una escalada absorbería recursos militares y de inteligencia de Estados Unidos, dispararía los precios de la energía y reorientaría la atención estratégica de Washington hacia el Golfo Pérsico, en detrimento de otras regiones.
Para América Latina, esto implica un escenario de distracción hemisférica que alimenta desde fuera la “soberanía dual”. Así, la limitada capacidad estadounidense para apoyar la estabilización institucional y la seguridad ciudadana en la región podría reducirse aún más, abriendo espacio para que actores como China, Rusia e Irán profundicen su influencia sin contrapesos efectivos. A ello se suma la volatilidad de los precios de las materias primas que generaría un conflicto más amplio en Medio Oriente, lo que añadiría más incertidumbre económica a gobiernos altamente dependientes de las exportaciones de “commodities”.
2. América Latina: Una Soberanía Dual Alimentada desde Afuera
La confluencia de debilidad institucional, economías extractivistas y una geografía rica en recursos naturales, convierte a la región en el espacio donde las tendencias globales se manifiestan con mayor crudeza. Los informes de RUSI, CSIS, UNODC, InSight Crime, ACLED, OEA, RAND, Global Initiative y los nuevos aportes de The Economist, Foreign Affairs y Evan Ellis, permiten trazar un mapa de riesgos que operan en tres planos superpuestos, todos ellos atravesados por un factor común que desde el exterior influye e indirectamente alimenta la presencia de una soberanía dual en algunos sectores rurales y urbanos de la región.
Este factor opera de tres maneras. En primer lugar, la competencia geoeconómica por minerales críticos inyecta capital —lícito e ilícito— en territorios donde el Estado es débil o está ausente, y donde los grupos armados actúan “de hecho” como reguladores de la extracción. Como documentan varios de los informes, las inversiones extranjeras en enclaves extractivos, en ausencia de un control institucional efectivo, financian simultáneamente a gobiernos, a empresas legales y, sin proponérselo, a los mismos grupos criminales que controlan el terreno, difuminando las fronteras entre lo lícito y lo ilícito. En segundo lugar, potencias externas proveen a gobiernos de la región de tecnologías de vigilancia, equipamiento policial y plataformas de ciberseguridad —China es el caso más visible, según Ellis— generando una dependencia que no fortalece las capacidades institucionales autónomas, sino que consolida un modelo de control autoritario que a menudo convive con el poder criminal sin desmantelarlo. En tercer lugar, la creciente tensión en Medio Oriente desvía la atención y los recursos de Estados Unidos, reduciendo su ya limitada capacidad de apoyar procesos de estabilización democrática y dejando un vacío que es llenado por actores que no aportan con su presencia a la mejora de la gobernanza.
2.1 La Mutación Criminal: de la Captura a la Suplantación del Estado
InSight Crime ha documentado que los grandes carteles jerárquicos han mutado en franquicias en red y ejércitos irregulares. La dispersión de la violencia tras las capturas de líderes del Cártel de Sinaloa y el CJNG en México no ha reducido los homicidios, sino que los ha esparcido hacia la costa Pacífica, el Darién, la Amazonía y el Cono Sur. El Informe Mundial sobre Drogas 2025 de UNODC confirma cifras récord de cultivos de coca e industrialización de la producción, con puertos de Ecuador, Perú y Brasil, como nodos críticos de salida hacia Europa y Asia. El Índice Global de Crimen Organizado 2024/2025 de Global Initiative ya clasificaba a más de la mitad de los países latinoamericanos con niveles “altos” o “extremos” de resiliencia criminal, y subrayaba que la minería ilegal, la tala y el tráfico de vida silvestre generaban réditos superiores a los del narcotráfico.
Por otra parte, el informe especial de The Economist del 8 de julio, “The Cocaine-Fuelled State”, aporta un dato demoledor: los ingresos combinados de los principales grupos criminales de México, Colombia, Ecuador y Brasil ya superan el gasto público en seguridad de esos mismos Estados. Este informe muestra que en el Triángulo Norte de Centroamérica más de 40 alcaldías están bajo control operativo directo de pandillas o narcotraficantes. Lo que la OEA venía calificando como “secuestro del Estado” ha evolucionado, según The Economist, hacia una suplantación del Estado, donde el crimen organizado recauda “impuestos”, administra justicia y provee servicios sociales en amplias franjas territoriales, estableciendo una “soberanía dual” que convive sin fricciones con la fachada de Estado legal. En el caso de Haití, tal como documentan la OEA y el propio The Economist, las pandillas controlan más del 80% de la capital y se han integrado en las cadenas de suministro humanitario lo que representa el colapso más extremo de este modelo.
2.2 La “Maldición de los Recursos” en Clave Geopolítica
El artículo de Foreign Affairs de julio/agosto, “The Lithium Curse: How Resource Competition Will Break Latin America”, revela que la carrera global por litio, cobre y tierras raras financia a los mismos grupos armados que controlan los territorios ricos en minerales en el Altiplano, la Amazonía y la Patagonia. La ayuda al desarrollo y la cooperación en seguridad son desplazadas por inversiones que priorizan la extracción rápida sin un marco institucional consistente. Por primera vez, en 2025, la proporción de homicidios dolosos vinculados a economías ilícitas distintas al narcotráfico superó el 50% en países como Perú, Ecuador y Colombia, según los datos que cita The Economist a partir de series de InSight Crime.
El análisis de Evan Ellis, publicado el 12 de julio en El País y en su blog personal bajo el título “El panorama estratégico en evolución en América Latina”, añade una dimensión clave a este cuadro. Ellis sostiene que la competencia entre Estados Unidos y China en la región ya no es solo comercial o financiera, sino que ha entrado en una fase de “competencia por la gobernanza”. Pekín, argumenta, ha pasado de financiar infraestructura a vender sistemas de vigilancia masiva, equipamiento policial y plataformas de ciberseguridad a gobiernos que buscan soluciones rápidas frente a la violencia criminal, creando una dependencia tecnológica que erosiona aún más la influencia estadounidense y los estándares democráticos. Advierte además que Rusia e Irán aprovechan los vacíos de autoridad para establecer acuerdos de cooperación en seguridad e inteligencia con regímenes que buscan eludir el aislamiento internacional, empleando a América Latina como plataforma de operaciones encubiertas y evasión de sanciones. Ellis coincide con Foreign Affairs en que la extracción de minerales estratégicos está generando una economía que financia simultáneamente a gobiernos, empresas legales, grupos criminales y potencias externas, lo que podría estar alimentando desde afuera el circuito de la soberanía dual y borrando las fronteras entre lo lícito y lo ilícito.
2.3 Violencia Política, Desplazamiento Forzado y Tensión Electoral
ACLED reporta un incremento del 18% en la violencia política en el último año, con alzas en México, Haití, Colombia y Brasil. La violencia se dirige de manera creciente contra funcionarios locales, periodistas y líderes sociales en contextos electorales, como se ha visto en las elecciones subnacionales mexicanas de 2025 y las generales de Honduras y Bolivia. Los grupos armados buscan controlar presupuestos municipales y corredores logísticos, financiando campañas y eliminando a quienes se resisten.
La OEA ha emitido informes contundentes sobre el cierre del espacio cívico en Nicaragua y Venezuela, y sobre el colapso institucional en Haití. RAND Corporation, en su estudio prospectivo para el Comando Sur de Estados Unidos, identifica el corredor seco centroamericano y la cuenca amazónica como “zonas de sacrificio” donde la escasez de agua y la deforestación forzada por economías ilícitas multiplicarán los desplazamientos. La migración forzada masiva es a su vez capitalizada por las redes de tráfico de personas, que conectan estos flujos con los mercados de la extorsión y el secuestro, un entramado que también se sostiene sobre la demanda de mano de obra irregular en las economías del norte y sobre las remesas que actúan como un salvavidas macroeconómico para varios países.
3. Algunas conclusiones
La totalidad de las fuentes —desde los centros de pensamiento hasta las publicaciones más recientes de julio de 2026— permite identificar tres tendencias de fondo que configurarán el futuro inmediato de América Latina.
a. La presencia creciente de territorios donde se asienta una soberanía dual como orden político estable, sostenida desde el exterior. En al menos cinco países se ha instalado un modelo de gobernanza híbrida en el que el Estado legal conserva el reconocimiento internacional y el crimen organizado gobierna algunos territorios estratégicos. Este orden no sería simplemente un desafío de seguridad, sino un sistema que se reproduce gracias a flujos externos de capital, tecnología y cobertura geopolítica. La inversión extranjera en enclaves extractivos, como documentan Foreign Affairs, financia de manera directa e indirecta a los actores armados que controlan el terreno; la venta de tecnologías de control por parte de China genera dependencias que no fortalecen la capacidad estatal autónoma; y la distracción estratégica de Washington, acentuada por la crisis en el Golfo Pérsico, reduce el contrapeso democrático. Como subraya The Economist, la respuesta exclusivamente militar ha fracasado porque enfrenta un entramado de gobernanza, no una insurgencia. En todo esto, la soberanía dual no sería un accidente interno sino el subproducto de un sistema de incentivos globales que prioriza la extracción rápida de recursos sobre la construcción de Estados legítimos.
b. La conversión definitiva hacia la economía ilícita de los recursos naturales, ocasionada por la demanda externa. El narcotráfico conserva su rentabilidad, pero la verdadera transformación reside en el auge de la minería ilegal, la tala y el tráfico de minerales estratégicos, actividades directamente vinculadas a la competencia geoeconómica global. La transición energética, lejos de ser una oportunidad, estaría activando una versión extrema de una especie de maldición de los recursos, donde los flujos financieros lícitos e ilícitos se entrelazan, y los grupos armados se consolidan como reguladores de enclaves extractivos que abastecen a los mercados internacionales. La narco-minería transnacional, descrita por InSight Crime y recogida por The Economist, es la manifestación más sofisticada de esta asociación espontánea entre demanda externa y descomposición estatal interna.
c. La influencia externa en la estabilidad interna y el impacto amplificador de la distracción en Medio Oriente. Las grandes potencias compiten ferozmente por los recursos latinoamericanos, pero ninguna asume los costos de la gobernanza. Estados Unidos, con su atención crecientemente demandada por la crisis en el Golfo Pérsico, verá reducida su ya limitada capacidad de apoyar la estabilización institucional. China profundizará su estrategia de influencia sin condicionalidad, incluyendo la provisión de tecnologías de vigilancia que, como advierte Ellis, consolidarían regímenes que coexisten con el poder criminal. Rusia e Irán explotarán los vacíos para erosionar la cohesión hemisférica. La región se podría configurar, así, como un conjunto de enclaves extractivos y ciudades fortificadas, rodeado de un mar gobernado por señores de la guerra y economías ilícitas, un paisaje cuya viabilidad depende, en última instancia, de la insaciable demanda externa de minerales, drogas y otras mercancías ilegales.
Sin embargo, en todo este panorama hay excepciones; son los casos de países como Uruguay y Costa Rica que han logrado, en buena medida, blindar sus instituciones de seguridad y mantener pactos sociales inclusivos, posicionándose como refugios de estabilidad y polos de atracción de inversión de calidad. Estos países demuestran que la soberanía efectiva es posible, pero también revelan la magnitud del desafío para el resto de la región.
En todo esto, la pregunta estratégica que surge no es si se puede “vencer” al crimen organizado, con los instrumentos actuales, frente a las evidencias que estarían indicando que no es posible. La cuestión central sería, entonces, si se pueden construir órdenes políticos legítimos en los territorios en disputa, antes de que la soberanía dual se consolide como la arquitectura permanente del poder en estas zonas, y se amplifique su presencia en América Latina. Lo complejo, como muestran los informes y los datos más recientes, es que la creciente distracción global y la avidez de la demanda externa de recursos avanza más rápido que cualquier iniciativa hemisférica. (Defensa 21)
_____________________________________________________________________________________________________
Bibliografía
•ACLED. (2025). Conflict data 2024-2025. Armed Conflict Location & Event Data Project. https://acleddata.com
•Center for Strategic and International Studies. (2025). Critical minerals and supply chains: Latin America’s role. CSIS.
•Ellis, E. (2026, 12 de julio). El panorama estratégico en evolución en América Latina. El País. https://elpais.com/ y blog del autor.
•Foreign Affairs. (2026, julio/agosto). The lithium curse: How resource competition will break Latin America. Foreign Affairs.
•Foreign Affairs. (2026, 13 de julio). The Ormuz flashpoint: How a wider Middle East war would remake global priorities. Foreign Affairs. https://www.foreignaffairs.com/
•Global Initiative Against Transnational Organized Crime. (2025). Global Organized Crime Index 2024/2025. https://ocindex.net
•InSight Crime. (2025). Balance anual del crimen organizado en América Latina 2025 y proyecciones 2026. https://insightcrime.org
•Instituto de Estudios Internacionales de China. (2026). Evaluación de la Iniciativa de Desarrollo Global y América Latina. CIIS.
•Organización de los Estados Americanos. (2025). Informes de la Secretaría General y la CIDH sobre situación en Haití, Nicaragua y Venezuela. OEA.
•Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. (2025). World Drug Report 2025. Naciones Unidas. https://www.unodc.org
•RAND Corporation. (2025). Prospective study for U.S. Southern Command: Climate, food insecurity and conflict in Latin America. RAND.
•Royal United Services Institute. (2025-2026). Grey zone conflict and fragile states. RUSI. https://rusi.org
•The Economist. (2026, 8 de julio). The cocaine-fuelled state: How organised crime is remaking Latin America’s republics. The Economist. https://www.economist.com/
NOTA: Para la elaboración del presente informe se utilizaron herramientas de inteligencia artificial (Google Gemini, Perplexity y DeepSeek) en la búsqueda, sistematización de la información, y en la revisión de las fuentes bibliográficas. La estructura, el desarrollo de las ideas y las apreciaciones que aquí se exponen han sido elaboradas por Defensa21Latam.
