Estados Unidos entregó a Chile una serie de recomendaciones destinadas a reforzar la protección de las redes de telecomunicaciones, luego de advertir sobre posibles actividades maliciosas y uso de malware que habrían involucrado infraestructura de empresas que operan en el país, entre ellas Entel, Movistar y Telmex, según antecedentes publicados por El Mercurio y Emol.

Entre las medidas planteadas figura restringir la capacidad de determinados protocolos habilitados en routers para transmitir información, desactivar servicios que no sean necesarios y utilizar listas de control de acceso. Estas recomendaciones coinciden con las orientaciones difundidas por la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de Estados Unidos (CISA), que aconseja deshabilitar protocolos y servicios innecesarios o vulnerables, proteger mediante listas de control de acceso aquellos servicios que deban permanecer expuestos a internet y mantener actualizados los sistemas.

Las recomendaciones de CISA también incluyen medidas adicionales para proteger infraestructura de comunicaciones, como eliminar cuentas innecesarias, aplicar el principio de mínimo privilegio, utilizar autenticación multifactor resistente al phishing para accesos sensibles y revisar periódicamente las configuraciones de los equipos de red. El organismo estadounidense recomienda además comprobar la integridad de las imágenes de software instaladas en los dispositivos y mantener un monitoreo continuo de la infraestructura expuesta a internet.

Uno de los actores mencionados en los antecedentes conocidos en Chile es “Lilac Typhoon” o “Tifón Lila”. Microsoft identifica oficialmente bajo esa denominación a un actor de amenazas asociado a China y anteriormente registrado como DEV-0234. La compañía tecnológica utiliza nombres relacionados con fenómenos meteorológicos para clasificar y seguir las actividades de distintos grupos involucrados en operaciones informáticas.

Microsoft señala que los actores que vincula con Estados nacionales suelen concentrar sus operaciones en organismos gubernamentales, entidades intergubernamentales, organizaciones no gubernamentales y centros de estudios, principalmente con objetivos tradicionales de espionaje y vigilancia. La clasificación publicada por la compañía ubica expresamente a Lilac Typhoon dentro del conjunto de actores asociados a China.

Información recopilada por Malpedia, plataforma mantenida por el Instituto Fraunhofer FKIE de Alemania, también vincula a Lilac Typhoon con China y lo identifica con el antiguo nombre DEV-0234. Sus antecedentes incluyen la explotación de vulnerabilidades de ejecución remota de código y el empleo de distintas herramientas y cargas maliciosas en operaciones informáticas.

Los antecedentes adquieren especial relevancia debido al interés que actores vinculados a China han mostrado por infraestructura de comunicaciones. Investigaciones de la industria de ciberseguridad han descrito operaciones atribuidas a Lilac Typhoon apoyadas en dispositivos comprometidos, como routers, módems y equipos conectados a internet, utilizados para ocultar o encauzar actividades informáticas contra distintos objetivos.

En Chile, el reporte que dio origen a la alerta está incorporado, según El Mercurio, a una acción legal presentada por la Policía de Investigaciones ante la Fiscalía Metropolitana Centro Norte. El Ministerio Público abrió una investigación por un eventual delito de sabotaje informático. La información disponible públicamente, sin embargo, no permite establecer por ahora el alcance de una eventual intrusión ni atribuir judicialmente las acciones investigadas a Lilac Typhoon.

Los reportes fueron conocidos en medio de la controversia política y diplomática que se produjo a fines de febrero por el proyecto de cable submarino impulsado por China Mobile para conectar Valparaíso con Hong Kong. La iniciativa generó inquietud en Estados Unidos y abrió un debate sobre seguridad de las telecomunicaciones, protección de datos e infraestructura digital estratégica.

La controversia escaló durante los últimos días del gobierno del Presidente Gabriel Boric. El proyecto había recibido una concesión que posteriormente fue anulada, mientras La Moneda determinó que la decisión sobre su continuidad debía quedar en manos de la administración siguiente. El episodio también tensionó el proceso de traspaso hacia el gobierno de José Antonio Kast y derivó en sucesivas reuniones y declaraciones entre autoridades salientes y entrantes.

El debate por el denominado “cable chino” se produjo, además, en un escenario de preocupación estadounidense por la seguridad de las redes y de la infraestructura que transporta información sensible. En febrero, el entonces embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, transmitió a autoridades chilenas inquietudes relacionadas con los riesgos que Washington observaba en la instalación de cables submarinos de origen chino, en un contexto en que Chile ya desarrollaba el proyecto Humboldt para fortalecer su conectividad internacional.

Los nuevos antecedentes sobre posibles actividades informáticas maliciosas agregan así una dimensión de ciberseguridad a una controversia que inicialmente estuvo centrada en las implicancias políticas, comerciales y diplomáticas del proyecto. Mientras la investigación penal deberá determinar si existieron ataques contra infraestructura local y establecer eventuales responsabilidades, las recomendaciones estadounidenses apuntan a reforzar preventivamente las redes de telecomunicaciones y reducir las posibilidades de explotación de routers y otros dispositivos críticos. (NP-ChatGPT-Emol- Microsoft Threat Intelligence, Lilac Typhoon; CISA; Malpedia del Fraunhofer FKIE; La Tercera, Diario Financiero)