El Gobierno alemán, a través de su portavoz Stefan Kornelius, descartó este lunes cualquier participación de la OTAN en la guerra que mantienen Israel y Estados Unidos contra Irán. La declaración surge como respuesta a las presiones del presidente Donald Trump, quien advirtió a sus aliados sobre un futuro “muy malo” para la Alianza Atlántica si no colaboran en el desbloqueo del estrecho de Ormuz, vía marítima estratégica donde el crudo ha superado los 100 dólares por barril.
Desde Berlín enfatizaron que la OTAN es una alianza estrictamente defensiva del territorio de sus miembros y que no existe un mandato para desplegar fuerzas en este escenario. A esta postura se sumó el primer ministro británico, Keir Starmer, quien aseguró que, si bien el Reino Unido busca planes para restablecer la navegación, no se dejará arrastrar a un conflicto armado contra Teherán, priorizando el término de las hostilidades para mitigar el impacto en el costo de vida.
Por su parte, Italia propuso reforzar las misiones europeas de carácter defensivo en el Mar Rojo, como ‘Aspides’, pero rechazó ampliar su radio de acción hacia el estrecho de Ormuz, apostando exclusivamente por la vía diplomática. Pese a la negativa de una intervención militar bajo el alero de la OTAN, los ministros de Exteriores de la Unión Europea iniciaron debates en Bruselas para evaluar posibles modificaciones técnicas a sus misiones navales actuales.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció el interés del bloque en mantener abierto el tránsito por el estrecho de Ormuz debido a su relevancia para el mercado petrolero mundial. No obstante, diversos ministros del bloque llamaron a la prudencia y solicitaron mayores plazos de análisis antes de alterar el mandato de la misión ‘Aspides’, que actualmente cuenta con una presencia limitada de buques patrulleros en la región.
IRRITACIÓN DE TRUMP: “40 AÑOS PROTEGIENDOLOS Y NO SE INVOLUCRAN”
Los países miembros de la OTAN rechazaron este lunes la solicitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la alianza intervenga en la reapertura del estrecho de Ormuz, bloqueado actualmente por las hostilidades en Oriente Medio. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, fue enfático al señalar que el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos no compete a la organización, subrayando que no existe un mandato para desplegar fuerzas en dicha situación.
La tensión aumentó luego de que Trump advirtiera al Financial Times que la Alianza Atlántica enfrentaría un futuro “muy malo” si no colaboraba en asegurar este paso estratégico para el comercio mundial de energía. El tránsito por el estrecho se encuentra paralizado tras el inicio de las operaciones militares el 28 de febrero, lo que ha provocado un alza significativa en los precios internacionales del petróleo y bombardeos de represalia contra instalaciones en el Golfo.
Pese a las presiones de la Casa Blanca hacia socios como Francia y el Reino Unido, la respuesta de los aliados europeos ha sido de cautela o rechazo frontal. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, confirmó que no hay disposición para modificar la misión naval Aspides hacia Ormuz, mientras que el primer ministro británico, Keir Starmer, aclaró que cualquier plan colectivo para aliviar el impacto económico no se ha planteado bajo la bandera de la OTAN.
El mandatario republicano manifestó su molestia ante lo que calificó como una respuesta “tibia”, recordando que Estados Unidos ha protegido a sus aliados por décadas sin recibir la colaboración esperada en esta crisis. Por ahora, países como España, Polonia, Grecia, Japón y Australia han descartado su participación militar, dejando a la administración Trump sin el respaldo multilateral que buscaba para garantizar la seguridad de los buques petroleros en la zona. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
