La reciente modificación administrativa al Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), impulsada por el Ejecutivo debido a la estrechez fiscal y el conflicto en Medio Oriente, ha generado un escenario de fuerte presión social y económica. Esta decisión provocó masivas concurrencias a estaciones de servicio antes de su implementación y el rechazo inmediato de gremios de transportistas, quienes advierten un impacto directo en la cadena de abastecimiento y el costo de vida.

Ante la contingencia, el Gobierno tramitó en el Congreso medidas de mitigación que incluyen bonos mensuales para el transporte menor y cambios en el reintegro del impuesto específico para pymes. Sin embargo, la percepción ciudadana es mayoritariamente crítica, calificando estos esfuerzos como insuficientes frente a la magnitud del incremento y las repercusiones en las rutinas diarias de la población.

Los efectos políticos de la medida se reflejaron en el último sondeo de la encuesta Black & White, donde la aprobación del Presidente José Antonio Kast sufrió una caída de 8 puntos porcentuales, situándose en un 36%. El estudio revela además que un 55% de los consultados responsabiliza directamente a la actual administración por el alza y preferiría postergar programas sociales antes que enfrentar nuevos aumentos en el precio de las gasolinas. Proporción aumenta entre mujeres, del segmento DE, y a medida que disminuye la edad.

Un 71% consideró que “las medidas anunciadas para mitigar el mayor costo de la bencina no son suficientes”, y un 66% sostiene que “sí cambiará su rutina de alguna forma debido al aumento en el precio de la bencina y sus consecuencias”. (NP-Gemini-Emol-B&W)