La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, relató episodios de violencia y discriminación que enfrentó durante la agresión ocurrida en el campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile, en la ciudad de Valdivia. En una entrevista televisiva, la secretaria de Estado afirmó que recibió insultos, incluidos ataques dirigidos a su origen mapuche, los cuales calificó como situaciones que lamentablemente han sido recurrentes en su vida.
La autoridad había asistido como invitada principal a la inauguración del año académico de la casa de estudios. Desde su llegada, el ambiente estuvo marcado por manifestaciones estudiantiles, las que se mantuvieron durante el desarrollo de la actividad. Sin embargo, fue al término del evento cuando la tensión escaló, registrándose empujones, lanzamiento de agua e increpaciones directas en su contra.
En sus declaraciones, la ministra subrayó el impacto de los insultos relacionados con su etnia, señalando que se trata de una experiencia que ha enfrentado desde su infancia. Sus palabras generaron reacciones transversales en el ámbito político, donde distintos actores condenaron los hechos y llamaron a resguardar la convivencia democrática.
La diputada Emilia Nuyado expresó que la agresión es inaceptable en un país democrático, enfatizando que las diferencias deben abordarse mediante el diálogo. En la misma línea, la parlamentaria Coca Ñanco sostuvo que la protesta es legítima, pero no puede derivar en actos de violencia o humillación.
Desde organizaciones sociales, la vocera de la Coordinadora Feminista 8M, Fernanda Cavada Carrasco, vinculó lo ocurrido con un malestar más amplio hacia las políticas del Gobierno. En ese contexto, criticó medidas en materia de educación, ciencia y género, señalando que han impactado negativamente a estudiantes y familias.
El episodio volvió a instalar el debate sobre los límites de la protesta y la necesidad de prevenir actos de violencia, especialmente cuando involucran a autoridades públicas en actividades abiertas. (NP-ChatGPT-Emol)
