Los recientes resultados de la PAES 2026 han reactivado el debate sobre la crisis educativa en Chile, luego de que ningún establecimiento municipal lograra posicionarse entre los 50 mejores del país. Ante este escenario, la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) lanzó una dura crítica contra los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), señalando que el traspaso administrativo desde los municipios no ha cumplido con la promesa de mejorar la calidad o la equidad en el sistema.
El presidente de la ACHM, Gustavo Alessandri, calificó los resultados como «preocupantes» y subrayó que el cambio de modelo no ha generado el impacto esperado en las aulas. Según la asociación, el estancamiento académico persiste a pesar de las profundas transformaciones estructurales que ha intentado implementar el Estado en los últimos años.
DISPARIDAD EN EL FINANCIAMIENTO Y GESTIÓN
La crítica central de los municipios apunta a una notable diferencia en el presupuesto por alumno. Cifras de la ACHM indican que, mientras los colegios municipales operan con un promedio de $114.000 por estudiante, los SLEP reciben $415.000, una cifra casi cuatro veces superior. Para Alessandri, esto demuestra que la falta de resultados no se debe a una carencia de fondos, sino a fallas críticas en la gestión administrativa.
«Ese excedente de casi 300 mil pesos por niño se está perdiendo en una maquinaria burocrática, en cargos administrativos y trámites centrales que no enseñan a leer ni a sumar», sentenció el dirigente, enfatizando que los recursos no están llegando de manera efectiva a la sala de clases.
EXIGENCIAS PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO
En el marco de su agenda «Modernización Municipal al 2050», la ACHM adelantó que exigirá a la próxima administración una revisión profunda y obligatoria del modelo de gobernanza de los servicios locales. La propuesta incluye evaluaciones exigentes y rendición de cuentas clara; de no cumplir con los estándares, se solicitarán cambios inmediatos en las jefaturas de dichos organismos.
El gremio busca que la inversión pública se traduzca en estándares de excelencia académica y no en «papeleo e ineficiencia». La demanda es clara: menos burocracia centralizada y mayor enfoque en el aprendizaje directo de los alumnos, con el fin de que la educación pública recupere su prestigio y competitividad a nivel nacional. (NP-Gemini-AChM)



